Santiago de Compostela |
El portavoz de la Unión Hotelera de Compostela (UHC), José Antonio Liñares, prevé que la ocupación hotelera durante la semana de las fiestas del Apóstol ronde entre el 70% y el 80%, con un pico que podría alcanzar el 82% o el 83% el 24 de julio gracias a las reservas de última hora.
En declaraciones a Europa Press, Liñares ha señalado que estas previsiones no sorprenden al sector, ya que julio suele registrar una caída "bastante sensible" de la ocupación en Santiago respecto a otros meses de la temporada alta.
"Llevamos ya varios años en los que no se puede colgar el cartel de completo, como era habitual hasta los primeros años de la década de 2000", ha explicado.
Según ha indicado, la elevada capacidad hotelera de la capital gallega hace que la demanda no dependa únicamente del turismo vacacional. Para alcanzar altos niveles de ocupación, ha dicho, resulta fundamental la celebración de congresos, convenciones y otros eventos empresariales, una actividad que disminuye durante el mes de julio.
En la misma línea, Liñares ha asegurado que las fiestas del Apóstol "nunca suponen un incremento sensible" de la ocupación, salvo en la noche del 24 de julio, porque considera que carecen de la proyección exterior que sí tienen otras celebraciones. En cambio, ha destacado la "visibilidad" que aporta dentro de Galicia la tradicional Ofrenda al Apóstol del 25 de julio.
El portavoz de la UHC ha recordado que en 2004 o 2006 la ciudad llegaba a colapsarse la noche del 24 de julio y muchas personas que viajaban sin reserva tenían dificultades para encontrar alojamiento. "Hace años que la Unión Hotelera no llena todos sus establecimientos", ha lamentado, al tiempo que ha señalado que incluso ocupaciones cercanas al 80% resultan "relativamente bajas" para esas fechas.
No obstante, ha matizado que estas previsiones se refieren exclusivamente a los hoteles y no a otros tipos de alojamiento, como albergues o pensiones, donde se concentra una parte importante de los peregrinos.
Con todo, Liñares ha resumido que, desde el punto de vista hotelero, "cualquier semana de mayo o septiembre es mejor que la semana del Apóstol", al considerar que la oferta turística necesita el apoyo de grandes eventos, como congresos o conciertos, para alcanzar niveles de ocupación más elevados.