Apag y UPA exigen flexibilidad a la Junta tras los daños provocados por las borrascas
Se estima que entre un 35% y un 40% de toda la superficie que se iba a cubrir de cereal en esta campaña en Extremadura no se ha podido sembrar, con la Campiña Sur como zona más afectada.
La organización agraria UPA-UCE se ha unido a Apag Extremadura Asaja en la exigencia de flexibilidad en la aplicación de las exigencias de la PACC tras los daños y pérdidas que el paso de las borrascas registradas en los últimos días han provocado en numerosas explotaciones agrarias y ganaderas de la región.
En nota de prensa, APAG ha advertido de que tras los episodios ya vividos y ante su continuidad, las pérdidas en el campo serán "evidentes" por lo que ha solicitado flexibilidad tanto en el ecorregimen de rotación, para que no sea obligatoria la siembra de un 5 % de leguminosas, como en los plazos de reestructuración y reconversión del viñedo.
Añade que uno de los sectores más afectados es el olivar, especialmente en las zonas tardías de recogida de aceituna, donde aún quedaban parcelas pendientes de recolectar, porque la lluvia persistente y el viento provocan la caída del fruto al suelo, lo que supone una pérdida directa de producción.
De igual manera, asegura que en muchas comarcas de las zonas cerealistas no se ha podido finalizar la siembra y en aquellas parcelas ya sembradas, especialmente en zonas llanas donde el agua se balsa, se prevé un escenario de "pérdidas significativas" en los cereales de invierno.
El sector ganadero tampoco es ajeno a esta situación pues, el "elevado" grado de humedad genera distintos problemas sanitarios y de manejo del ganado, con el consiguiente aumento de costes y riesgos para las explotaciones, "que ya venían atravesando una situación complicada".
Asimismo, Apag Extremadura Asaja ha señalado que, en zonas de regadíos, debido al exceso de lluvias, será "muy difícil" planificar los cultivos para las siembras, lo que provocará retrasos, tal y como ya ocurrió en campañas anteriores, lo que "inevitablemente" se traduce en pérdidas de cosecha también en las zonas de riego.
Por su parte, UPA-UCE ha señalado que esa flexibilidad es especialmente necesaria en los ecorregímenes, sobre todo en el de rotación de tierras de cultivo.-
Esta organización afirma que aunque todavía no se pueden cuantificar los daños, habrá pérdidas económicas importantes en el sector agrario.
Así, estima que entre un 35% y un 40% de toda la superficie que se iba a cubrir de cereal en esta campaña en Extremadura no se ha podido sembrar, con la Campiña Sur como zona más afectada, que es la que concentra una mayor producción de cereales de invierno en la región.
Además, lo que se viene sembrando desde enero hasta ahora ha tenido graves problemas de nacencia y en las siembras tempranas "habrá problemas de asfixia radicular".
Como efecto añadido, el fango que se ha ido generando en las parcelas ha hecho que se retrasen labores como el abonado, que es algo fundamental para asegurar las producciones.
En cuanto al olivar, UPA-UCE apunta a que hay zonas en las que se ha recolectado ya el 100% de la cosecha y en otras más tardías, como las de Navalvillar de Pela o La Siberia, las lluvias han caído cuando quedaba todavía un 15% de la aceituna en el árbol.
En cuanto a la fruta de hueso es otro de los cultivos afectados por el exceso de agua y labores propias del cultivo como la poda ya están sufriendo retrasos importantes "porque es imposible entrar en las explotaciones a trabajar".
Desde UPA-UCE avanzan que estas lluvias podrían tener consecuencias para algunas variedades más tempranas de melocotón y nectarina.
Con respecto a la ganadería, la lluvias serán muy beneficiosas para la dehesa extremeña, donde la tierra habrá conseguido para la primavera bastante reserva de humedad para garantizar la alimentación del ganado.