La rehabilitación de la alquería de Gaspar Bono cumple una década pendiente de ejecución
El Ayuntamiento vuelve a estudiar la inclusión de una partida para abordar la actuación en sus presupuestos de 2027
València |
Este mes de octubre se cumplen diez años desde que el Ayuntamiento de València se hizo con la propiedad de la alquería de la calle Beato Gaspar Bono, situada entre el Jardín Botánico y el antiguo colegio de los Jesuítas. Pasado todo este tiempo, este edificio declarado Bien de Relevancia Local (BRL) sigue pendiente de ser rehabilitado.
El año pasado el consistorio realizó un estudio de catas arqueológicas previo a la intervención y fuentes municipales explicaron entonces a Onda Cero que en los presupuestos municipales de este año que podría incluirse alguna partida para iniciar la rehabilitación. Sin embargo no fue así y estas mismas fuentes no han podido confirmar si en las cuentas de 2027 se incluirá por fin dinero para abordar la actuación.
En el año 2014 el Ayuntamiento tuvo que intervenir con carácter de urgencia para evitar que esta alquería se derrumbara a causa de su mal estado. Pero en los últimos años colectivos como la asociación vecinal del Botánic o el Círculo para la Defensa del Patrimonio han denunciado en numerosas ocasiones que la situación de abandono se mantiene. De hecho, en 2024 la Fundación Hispania Nostra de defensa del patrimonio histórico la incluyó en su “lista roja” de edificios en peligro de desaparición.
Esta alquería fue propiedad de los Jesuítas hasta 2016, cuando acordaron cederla al Ayuntamiento. El gobierno local, entonces en manos de Compromís y PSPV-PSOE, anunció su intención de rehabilitarla y convertirla en guardería municipal pero no hizo nada para avanzar en su recuperación. El nuevo ejecutivo municipal del PP y Vox no tiene claro todavía el destino concreto que quieren darle a la alquería, aunque estará relacionado con la Cultura tal y como establece el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la ciudad.
Cinco etapas constructivas
Los trabajos arqueológicos realizados en 2025 en este edificio protegido revelaron que ha sido objeto de diferentes intervenciones desde su construcción original. Así este inmueble, que se construyó en el siglo XVI con fines agrícolas, fue ampliado con dos anexos, tal como muestran los ladrillos de los siglos XVII y XVIII utilizados en sendas obras, y también incrementó su volumen durante el siglo XIX, cuando dejó de tener un uso agrícola y pasó a formar parte del convento de los Jesuítas.
En total, el edificio ha pasado por 5 fases de evolución. Las catas han permitido desvelar el desarrollo y la modificación de la estructura de la alquería a lo largo del tiempo, ha identificado las distintas fases de construcción y reforma, así como las fechas precisas en las que se construyeron las diferentes partes del edificio y se realizaron las modificaciones.