Comienza el desmontaje del toldo de la plaza de la Virgen
La infraestructura se colocó en 2012 y jamás ha llegado a desplegarse por un conflicto con los vecinos del edificio donde se sustenta
València |
Un total de 16 años después de su colocación y sin haber llegado a desplegarse nunca, este miércoles ha comenzado a desmontarse el toldo instalado en la plaza de la Virgen de València. El toldo fue colocado en febrero de 2012 en virtud de un convenio entre el Ayuntamiento y los responsables de la Basílica de la Virgen. Ambas partes aprovecharon las obras de restauración del templo para instalar un sistema que ofreciera sombra a los asistentes a los numerosos actos populares que a lo largo de todo el año acoge este emblemático espacio de la ciudad.
Sin embargo, la instalación se topó con la oposición de los vecinos del edificio situado frente a la Basílica, al otro de la plaza, quienes no autorizaron el uso de los anclajes colocados en su fachada por temor a que se produjeran daños en la estructura del inmueble. La entonces alcaldesa, Rita Barberá, respondió amenazando a los vecinos con colocarles delante de su finca unos postes desmontables para cuando fuera sea necesario desplegar el toldo. Meses después, ya más conciliadora, les propuso hacerse cargo de un seguro de responsabilidad para hacer frente a posibles daños y la colocación de cámaras de vigilancia para detectarlos.
Conflicto enquistado
Pero nada de esto doblegó la oposición vecinal y en 2014 Barberá decidió acudir a los tribunales para defender el derecho del consistorio a usar los anclajes fijos. Un juzgado primero, y la Audiencia Provincial y el Tribunal Supremo después, dieron la razón al consistorio reconociendo su “derecho de servidumbre”, porque los anclajes se colocaron cuando se construyó el edificio.
Todo esta largo conflicto judicial impidió desplegar el toldo y, cuando finalmente la Justicia dio la razón al Ayuntamiento, el estado de los anclajes ya no garantizaba la seguridad. Además, la empresa que ha comenzado a restaurar hace unas semanas la cubierta de la Basílica ha detectado que los anclajes situados en el templo están provocando filtraciones, por lo que finalmente se ha decidió retirar todo el sistema. Está previsto que los trabajos acaben antes de Fallas.