Fiestas Villajoyosa

Villajoyosa vive el punto álgido de las Fiestas de Moros y Cristianos con el evento estrella, el Desembarco

El Alijo de Contrabandistas y Piratas Corsarios y la Embajada Contrabandista marcan el inicio de la gran batalla.

Ambas compañías se topan con la defensa de Marinos y Pescadors en la playa Centro y acabarán apoyando a la Reina Cristiana en su lucha contra las tropas moras.

Onda Cero Marina Baixa

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Villajoyosa vive el punto álgido de las Fiestas de Moros y Cristianos con el evento estrella, el Desembarco | Onda Cero Marina Baixa

Antes de la gran batalla para repeler el ataque de las tropas moras para conquistar Villajoyosa, otro enfrentamiento se vivió este lunes por la tarde en la playa Centro: el Alijo de Contrabandistas y Piratas Corsarios. Una lucha que acabó con ambas compañías uniéndose al bando de la Reina Cristiana Marta Llinares, de la compañía Llauradors, para defender la villa de las huestes sarracenas.

Desde el mar llegaron en sus embarcaciones los Contrabandistas y Piratas Corsarios para asaltar Villajoyosa. Sobre la arena, los arcabuces y cañones de Marinos y Pescadors, habitantes de la villa, intentaron repeler el ataque. Tras la lucha entre ambos bandos, todos del bando cristiano, la representación se traslado al castillo ubicado sobre la arena.

Contrabandistas y Piratas Corsarios llamaron a las puertas de la fortaleza para hablar con la monarca cristiana para, finalmente, ofrecerle su ayuda contra un enemigo mucho más grande: el ejército del Rey Moro, Juan Lloret Marcet “Belo”, de la compañía l’Artillería del Islam.

Las compañías que desembarcaron en la playa en el acto del Alijo son las que dieron el aviso al bando de la cruz de que las tropas sarracenas se acercaban. La Reina Cristiana desde la fortaleza no se fiaba y, junto a la gobernadora de la plaza, María Teresa Vinaches, rechazaron en un primer momento su ayuda. Es la primera vez que este cargo lo ostenta una mujer. Se inició así la Embajada Contrabandista en la que se representa un parlamento con un texto de 1886.

La embajadora Contrabandista, Claudia Pérez, intentaba convencer a la monarca de la cruz de que su ayuda era necesaria ante la inminente batalla para defender la villa. La reina Cristiana finalmente cedió y los recién llegados se unieron a su ejército: “A la lucha, a la pelea, a defender la patria. Que Santa Marta nos guíe, Compañeros, Viva España”, es el grito de lucha con el que terminó este acto cristiano.

A su vez, las tropas moras también se preparaban para la conquista de la villa. Fue el siguiente acto en el mismo escenario: la presentación de las tropas al Rey Moro ubicado en el castillo. Tras ese desfile, tuvo lugar la Embajada Beduína.

Las compañías de la media luna mostraron al monarca sarraceno su intención de unirse a la batalla de conquista. Los Beduinos, con su reconocido traje blanco y azul y con su embajador Antonio Ruiz al frente, fueron los últimos en llegar a la fortaleza y, aunque reticentes, finalmente ofrecieron su ayuda el Rey Moro.

Tras estos actos, ambos bandos y sus tropas estaban listos para la gran batalla: el Desembarc que ha tenido lugar en la madrugada de hoy, martes, 28 de julio. Las tropas moras se han dirigido a sus embarcaciones en el puerto a las 3 de la madrugada. El ejército cristiano les ha esperado en la playa Centro tras la bajada de las tropas por la Costera la Mar a partir de las 5 horas.

Y a las 6 horas, un momento clave: la llegada del Emisario Moro, José Miguel Llinares, a la playa. A partir de ahí, ha arracado el Desembarc que ha terminado con la Embajada Mora en el castillo.

El Desembarc narra los hechos ocurridos en 1538 y se ha convertido en uno de los momentos más esperados por festeros y público. Fue la imagen de la patrona Santa Marta quien ayudó a los habitantes de La Vila aquel 29 de julio a que las tropas berberiscas no arrasaran la villa.