La Unió denuncia el aumento de rechazos a frutas y hortalizas de terceros países por residuos no autorizados
La organización agraria critica la reducción de controles a cítricos de Turquía y Egipto pese al aumento de interceptaciones por residuos no autorizados y reclama mayor reciprocidad en los estándares de producción
La Unió Llauradora ha denunciado que el sistema europeo de alertas alimentarias RASFF registró al cierre de 2025 un total de 949 rechazos de productos hortofrutícolas procedentes de terceros países por contener materias activas no autorizadas en la Unión Europea o por superar los Límites Máximos de Residuos (LMR) permitidos, frente a los 892 contabilizados en 2024.
Según la organización agraria, estos datos suponen un incremento interanual del 6,5 %, con Turquía y Egipto como los países con mayor número de interceptaciones, con 295 y 81 rechazos respectivamente. A pesar de ello, la Comisión Europea ha acordado recientemente reducir los controles oficiales de inspección a los cítricos procedentes de ambos países tras constatar, según el Ejecutivo comunitario, una mejora en el cumplimiento de la normativa.
En el caso de Egipto, las interceptaciones totales han pasado de 82 en 2024 a 81 en 2025, lo que representa un descenso del 1 %, mientras que en cítricos se han reducido de 34 a 30 rechazos, un 4 % menos. Con estos datos, la Comisión Europea ha decidido rebajar la frecuencia de los controles a las naranjas egipcias del 20 al 10 %, al considerar que el nivel actual “ya no se considera justificado”.
El secretario general de La Unió, Carles Peris, ha cuestionado esta decisión y ha afirmado que “cada vez entiendo menos las políticas agrarias europeas que benefician a los países importadores”. En este sentido, ha señalado que “no es tolerable que se permitan productos cuyos sistemas de cultivo utilizan materias activas prohibidas en la Unión Europea”.
Peris ha advertido además de que este aumento de interceptaciones se produce “sin mecanismos de reciprocidad en los estándares de producción”, sin la aplicación de cláusulas espejo y sin compromisos de reducción de materias activas en terceros países, mientras que estas exigencias sí se imponen a los agricultores europeos.
La reducción de los controles también afecta a los cítricos procedentes de Turquía, donde las inspecciones a limones y naranjas pasan del 30 al 20 %, y a mandarinas, clementinas y otros híbridos similares, que se reducen del 20 al 10 %.
Frente a esta situación, La Unió propone elevar al 50 % los controles de identidad y físicos a las frutas y hortalizas de los países con mayor número de interceptaciones, como Turquía y Egipto, y ampliar estas medidas durante un periodo de 12 meses. La organización plantea que, si en ese tiempo se detecta un aumento del 5 % de las alertas en algún producto, se proceda al cierre de las importaciones afectadas.
La organización agraria considera que la Comisión Europea debería replantear su política de reducción de materias activas si no avanza en la reciprocidad. “Si determinadas sustancias son malas aquí para los consumidores, también lo serán las que nos entran con los productos importados”, ha señalado.
Por último, La Unió ha anunciado la convocatoria de tractoradas-manifestaciones el próximo jueves 29 de enero en València y el 11 de febrero en Madrid para denunciar las políticas agrarias de la Comisión Europea.