Protección del litoral

Greenpeace sitúa el litoral sur de Castellón entre los puntos más amenazados de la costa española

El informe 'Destrucción a toda costa 2026' señala a Almenara y La Llosa como zonas críticas por la regresión del litoral y reclama priorizar soluciones naturales frente a la regeneración artificial de playas.

Onda Cero Castellón

Castellón |

Imagen de las obras de regeneración de la playa de Almenara | Ayuntamiento de Almenara

El litoral sur de la provincia de Castellón, en concreto los municipios de Almenara y La Llosa, figura entre los puntos más amenazados de la costa española, según el informe 'Destrucción a toda costa 2026' elaborado por Greenpeace. La organización ecologista alerta de que la combinación de la presión urbanística y los efectos del cambio climático está acelerando el deterioro de numerosas zonas costeras, entre ellas varios tramos del litoral castellonense.

El estudio identifica 194 puntos críticos en toda España y advierte de que el estado de las costas atraviesa una situación de "fragilidad sin precedentes". Entre los enclaves más afectados también aparecen el Delta del Ebro, la Albufera de Valencia, Doñana, el Mar Menor o varios tramos de Canarias y Cantabria.

La Comunitat Valenciana concentra el 70 % de la inversión

Greenpeace denuncia que durante 2026 más de un centenar de playas españolas han necesitado actuaciones de regeneración artificial y reparación de paseos marítimos, con una inversión de 246 millones de euros. De esa cantidad, el 70 % se ha destinado a la Comunitat Valenciana, lo que, según la organización, evidencia la elevada vulnerabilidad del litoral autonómico frente a los temporales.

La ONG considera que estas actuaciones son únicamente un "parche" cada vez más costoso y menos eficaz, ya que la reposición de arena y la reconstrucción de infraestructuras suelen verse afectadas de nuevo tras los siguientes episodios de temporal.

El informe también pone el foco en el último invierno, marcado por ocho borrascas con nombre propio y temporales que fueron, según Greenpeace, un 11 % más intensos que la media. La organización sostiene que estos episodios han evidenciado las limitaciones del actual modelo de gestión del litoral, con daños generalizados en playas, paseos marítimos e infraestructuras costeras.

Además de la erosión, Greenpeace alerta de los efectos del calentamiento del Mediterráneo, que se está calentando a un ritmo superior a la media mundial. Esta situación favorece la pérdida de praderas de posidonia y otros ecosistemas marinos esenciales para la protección natural de las playas.

Como respuesta, la organización propone apostar por la restauración de ecosistemas costeros, limitar nuevas construcciones en zonas inundables, mejorar la gestión de ríos y embalses y planificar la adaptación del litoral con criterios científicos, en lugar de recurrir de forma continuada a la regeneración artificial de las playas.