El municipio de Bejís, en la comarca del Alto Palancia, recupera poco a poco la normalidad tras la tormenta torrencial del sábado, que provocó el colapso de un puente, daños en la pared de una vivienda, inundaciones en casas y en el Ayuntamiento, además de la pérdida total de la cosecha. Entre las tres y las cinco y media de la tarde se acumularon 186 litros por metro cuadrado, 123 de ellos en apenas una hora, junto a rachas de viento de hasta 101 kilómetros por hora y granizo de gran tamaño. La alcaldesa, María José Madrid, estudia solicitar la declaración de zona catastrófica.
La tormenta también causó daños en vehículos, desprendimientos, destrozos en caminos, problemas en las tuberías y cortes de luz y de cobertura telefónica. No hubo que lamentar heridos ni fue necesario realizar rescates, mientras el Ayuntamiento continúa hoy con las labores de limpieza y la valoración de los daños. Además, el interior de la provincia vuelve a estar este lunes en aviso amarillo entre las dos de la tarde y las nueve de la noche por lluvias y tormentas intensas.
El climatólogo de la UJI José Quereda explica que estos episodios son habituales a mediados de agosto y están relacionados principalmente con el calentamiento del mar, aunque las precipitaciones pueden ser muy intensas y concentrarse en zonas concretas. Tras el descenso de las temperaturas durante el fin de semana, el calor volverá a ganar protagonismo a partir de mitad de semana, con noches por encima de los 25 grados en el litoral y temperaturas máximas que podrían situarse hasta tres grados por encima de la media de la última década.