Alergia o resfriado en primavera: cómo distinguirlos y evitar confusiones
Especialistas advierten que la duración de los síntomas, el picor y la ausencia de fiebre son claves para diferenciar entre rinitis alérgica y resfriado común.
Con la llegada de la primavera, aumentan los casos de síntomas respiratorios que generan dudas entre la población. Estornudos, congestión nasal o mucosidad son comunes tanto en los resfriados como en las alergias, pero su origen y tratamiento son muy distintos, lo que hace fundamental aprender a diferenciarlos.
La doctora Paola Cristina Lizarzabal Suarez, especialista en neumología, explica que durante esta época del año es especialmente frecuente la rinitis alérgica estacional, provocada por la alta concentración de polen de árboles y gramíneas. A diferencia del resfriado, que puede aparecer en cualquier momento, los cuadros alérgicos suelen intensificarse en primavera.
Entre las principales diferencias destacan los síntomas. La alergia suele provocar picor en la nariz, ojos o garganta, estornudos repetitivos y secreción nasal clara y acuosa. Además, los síntomas oculares como lagrimeo, enrojecimiento o picor son muy habituales en estos casos, pero poco frecuentes en infecciones víricas.
Por el contrario, el resfriado común suele ir acompañado de fiebre, dolor de garganta y malestar general, signos que apuntan a un origen infeccioso. Otro factor clave es la duración: mientras el resfriado suele resolverse en un periodo de entre 7 y 10 días, la alergia puede prolongarse durante semanas o incluso meses, siempre que exista exposición al alérgeno.
Existen también señales más específicas de la alergia, como los estornudos en salvas, el picor en el paladar o la congestión persistente sin fiebre. Además, si los síntomas se repiten cada año en la misma época, es muy probable que se trate de un proceso alérgico.
Los expertos advierten sobre los riesgos de la automedicación. El uso prolongado de descongestionantes nasales puede provocar efecto rebote y empeorar la congestión, mientras que los antihistamínicos no siempre son eficaces si no se trata de una alergia. En los casos moderados o graves de rinitis alérgica, los corticoides nasales son el tratamiento más recomendado bajo supervisión médica.
Finalmente, se aconseja acudir a un especialista cuando los síntomas persisten, no mejoran con tratamiento o generan dudas diagnósticas. Un diagnóstico preciso, apoyado en pruebas específicas, permite identificar el alérgeno y aplicar un tratamiento adecuado, mejorando la calidad de vida del paciente durante la primavera.