El perfil habitual del temporero también se desdibuja, ya no son tanto trabajadores que van de campaña en campaña, porque las conocen y tiene experiencia, sino que crece la cifra de personas migrantes que se desplazan para encontrar un empleo, buscando arraigo e integración social, explica Alfonso Patiño, director de Cáritas Valdepeñas.
Un año más, la ONG constata que los problemas que enfrentan los temporeros siguen siendo la infravivienda y el hacinamiento. Además, las personas migrantes que se encuentran en situación administrativa irregular, sin permiso de trabajo, se ven forzados muchas veces a aceptar trabajos a cualquier precio.
Ahí entran en juego los intermediadores o comisionarios "ilegales", Cáritas señala que existen varios grupos encargados de captar personas para trabajar en el campo, se las llevan sin documentación regularizada, lo que les permite abusar de la situación de vulnerabilidad, con frecuencia aceptan condiciones y sueldos por debajo de lo establecido.