Javier Bonet: "Palma ya es Capital Europea de la Cultura"
Con el lema ‘Mediterráneo en Movimiento’, la ciudad aspira a poner la cultura en el corazón de su transformación urbana y social, apostando por un enfoque sostenible e inclusivo.
La capital balear avanza con paso firme en su candidatura para convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031, un proyecto que el Ayuntamiento de Palma concibe como “un viaje de transformación” para mostrar a Europa y al mundo que Palma es una ciudad viva, creativa y mediterránea, donde la cultura se vive activamente. Así lo ha destacado Javier Bonet, primer teniente de alcalde de Turismo, Innovación, Cultura, Deportes, Restauración y Coordinación Municipal, en Onda Cero.
Desde hace dos años, el consistorio trabaja intensamente en una candidatura que refleja la visión de futuro para la ciudad. “Queremos dejar un legado de turismo responsable y cultura sostenible para las próximas generaciones”, subraya Bonet. En este tiempo, Palma ha acogido exposiciones de renombre internacional, como “Paysage Miró”, y muestras de artistas como Jaume Plensa, Julian Opie y Peter Halley, combinando la presencia de figuras consagradas con la promoción de talentos locales.
La participación ciudadana es otro pilar fundamental. Durante el último año y medio, se han celebrado reuniones y mesas de trabajo impulsadas por el Govern, con el objetivo de transformar el modelo turístico hacia un perfil más cultural, artístico y gastronómico, promoviendo la convivencia armoniosa entre visitantes y residentes.
La oferta cultural de Palma se consolida con eventos de alto nivel. Exposiciones en La Llonja y el Casal Solleric, así como la próxima muestra de Ángela de la Cruz, evidencian el compromiso de la ciudad con la excelencia artística. Además, el reconocimiento de Lonely Planet, que ha incluido a Palma entre los destinos “Best in Travel 2025”, refuerza su atractivo como destino cultural durante todo el año.
Bonet destaca que “una industria cultural fuerte no solo genera identidad, empleo y educación, sino también desarrollo económico y cohesión social”. Ejemplo de ello son eventos como la “Nit de l’Art” y la recuperación de tradiciones locales, como la celebración de la Patrona de Palma, La Mare de Déu de la Salut, que fomentan la participación ciudadana y el orgullo local.
El patrimonio histórico y arquitectónico de Palma, que abarca desde el legado islámico hasta el modernismo mallorquín, es otro de los grandes valores de la candidatura. Bonet reclama que la ciudad reciba el reconocimiento como Patrimonio Mundial de la UNESCO, y pone en valor la riqueza cultural que va más allá de lo físico: artes escénicas, música, arte contemporáneo y una gastronomía reconocida internacionalmente como “octavo arte”. El deporte también forma parte de la identidad cultural, con figuras como Rafa Nadal y Mariona Caldentey que han situado a Palma y Mallorca en la élite internacional.
“La candidatura no se centra únicamente en el pasado histórico, sino que pone su fuerza en el presente y en la participación de los barrios, entendidos como puntos de encuentro para vecinos y visitantes”, afirma Bonet. El objetivo es fortalecer la esencia local y proyectar un modelo turístico sostenible y culturalmente enriquecedor.
Convertirse en Capital Europea de la Cultura supondría para Palma no solo prestigio internacional, sino también la creación de empleo y beneficios económicos, impulsando el sector cultural y la economía de la ciudad. Un reto ilusionante que, según Bonet, “demuestra que Palma es una ciudad preparada para liderar el futuro cultural del Mediterráneo”.