Esperanza se reconoce afortunada porque Omán está lejos del conflicto y es un lugar considerado seguro. Pero la incertidumbre es máxima porque la aerolínea mantiene su deseo de hacer escala en Doha, pero el espacio aéreo está cerrado. Han intentado buscarse la vida por su cuenta porque el aeropuerto de Omán está abierto y algunos españoles han logrado salir. Pero no hay vuelos y las operaciones son a cuentagotas. Allí, en el aeropuerto, está el avión en el que viajaban, con sus maletas dentro.
No salen del hotel porque allí tienen wifi y pueden estar informados y en contacto con los familiares. La embajada ya sabe que están allí y les pide paciencia. Aunque no tienen la sensación de peligro, quieren volver. Lo que iba a ser un viaje de surf para recordar (y se recordará seguro) se ha visto empañado por esta situación.
Por cierto. Esperanza es periodista. Compañera en TPA. Pero nunca tuvo inquietudes por ser corresponsal de guerra...