CULTURA

Cimavilla

Cimavilla es un barrio que se reivindica como una explosión cultural. Y cuando revisas todo lo que hacen lo merece, porque desde la casa del Chino el barrio se abre a una cultura que no para.

Guillermo Figueroa

Gijón |

La casa del chino es su "centro cultural autogestionado", explica Sergio Álvarez. El presidente de la asociación Gigia de Cimavilla nos cuenta cómo aprovechan que su barrio siga siendo un pequeño pueblo donde los vecinos se implican mucho. Los actos que organizan se llenan de gente de todas las edades, y desde la asociación trabajan de forma altruista para que la actividad no pare. Son más que botellones y bares, sentencia Sergio.

A las citas puntuales, como el Antroxu, las fiestas o el concurso de fotografías, se suman las actividades de "curso escolar". Hay mucha actividad física (el yoga a la cabeza) o música en la casa del chino. Para mayor preparan una acción que reivindicará el juego en la calle a través de unas miniolimpiadas intergeneracionales. Y presentaciones de libros, exposiciones o la conversión de todo el barrio en un espacio expositivo. El barrio vive culturalmente hablando y es fuente de inspiración para escritores.

Las actividades son gratuitas y abiertas a todo el mundo. Algunas exigen ser socio de la asociación vecinal (12 euros al año), pero la Casa del Chino es la casa de todos. Incluso se deja a los niños y niñas celebrar sus cumpleaños sin límite de aforo.

Respecto al proyecto de Tabacalera, Sergio afirma que no están en contra de abrir un museo, pero creen que el equipamiento puede ser mucho más y reclaman que se piense en los vecinos.

Client Challenge

Rafa Gutiérrez reivindica esta cultura a pie de barrio porque es la que hace que luzca la cultura de ciudad. Y hace un pronóstico relacionado con POEX.