La pastoral penitenciaria ha sido su gran apoyo dentro y fuera de la cárcel. Para él ha sido fundamental encontrar a alguien que no le juzga, que le acepta como pecador, como delincuente, y que pelea por él. Para que no vuelva a caer. No ha sido el primer salvavidas que le han lanzado, pero el de la iglesia ha sido el que le ha servido. Aunque ya era creyente antes, ahora siente que la conexión ha servido.
Nuestro invitado sabe que quiere seguir el camino correcto. Quiere huir de soluciones fáciles como las drogas o la delincuencia. Está trabajando y rehaciendo su vida, y lucha cada día por perdonarse a sí mismo aunque a veces sea difícil. Una lucha constante. Hay muchos momentos que no son fáciles porque su vida ha sido la que ha sido muchos años. Te haces daño a ti mismo y a la gente y necesitas que alguien te ayude a verlo de otra manera.
La cárcel se puede vivir de muchas maneras. Puedes salir peor o mejor, según la decisión que tome cada preso. Y Juan decidió que quería una vida normal y que iba a esforzarse por conseguirla. Su segunda estancia en prisión ha visto que no quiere esa vida. Para conseguirlo sabe que debe pedir ayuda, seguir su tratamiento para no volver caer en las drogas y esforzarse en su trabajo. Ya le han avisado y sabe perfectamente que mucha gente le verá con otros ojos, que esperan que falle. Y él quiere su oportunidad. Sabe que el esfuerzo deberá ser constante.