Abel ha dedicado toda su vida a la empresa privada. Empezó muy joven y no tardó en alcanzar puestos de responsabilidad, en donde destacó por su habilidad para tratar con la gente. Es lo que más le gusta, tanto en su actividad privada como en la pública, porque poder estar en contacto con los vecinos y vecinas es lo que le llena en esta faceta política. Le ha servido la experiencia como delegado sindical (un concejal del PP que empezó como representante del gran sindicato socialista, UGT) porque sigue defendiendo los intereses de la gente. Antes de sus compañeros en la empresa. Ahora de los vecinos de Gijón. Al final, resume, su gran vocación es la de ayudar.
Se reconoce como una persona muy cabezona, que cuando cree en algo es difícil convencerle de lo contrario, aunque también entiende la política como un trabajo en equipo y se deja asesorar. Es curioso porque antes era él el que asesoraba a los concejales del grupo municipal. Conocía bien el ayuntamiento de esa faceta.
Junquera tomó posesión como concejal en noviembre de 2024 en sustitución de Ángeles Fernández Ahuja. Se define como una persona cercana, negociadora y leal. Cree en la lealtad en política. Lealtad hacia las personas. Y se encuentra a gusto en su papel como edil, dispuesto a seguir ahí o donde el partido decida. Porque rememora que se acercó a la sede del PP a preguntar en qué podía ayudar y hasta aquí ha llegado. Agradece la comprensión de su mujer y su hijo, a los que la política les ha robado mucho tiempo juntos por muy persona familiar que sea. Reconoce que recibir un "gracias" de un vecino por algo que él ha hecho es lo que compensa una agenda frenética como concejal de atención ciudadana y distritos.
Como curiosidad. Abel no fue delegado. No había nacido aún su vena política.