A comienzos del pasado mes de diciembre, el Ayuntamiento de Zaragoza ordenó el desalojo del Parque Bruil, del medio centenar de personas sin hogar tras meses acampadas en la zona. De este modo, Natalia Chueca, daba respuesta al clamor vecinal, tanto por las consecuencias higiénico-sanitarias y de convivencia como por el drama humano de los acampados, para los que también pedían una solución digna.
Tras constatar la situación de insalubridad del parque y el deterioro de sus algunos elementos, el consistorio inició el vallado del perímetro y habilitó cuarenta plazas extra en el Albergue para quienes quisieran alojarse en la instalación municipal, cumpliendo los rigurosos requisitos que se exigen, en cuanto a horarios o el consumo de alcohol y drogas, que está terminantemente prohibido. Simultáneamente a la acción social, comenzaron los trabajos de saneamiento en el propio espacio verde, que todavía continúan, y se anunció un plan para la recuperación total del parque.
Sin embargo, los vecinos advierten de que llevan días viendo frecuentar la zona a algunas de las personas sin hogar que fueron desalojadas en diciembre, y aseguran que son cada día más. "Ahora están durmiendo en los laterales del edificio Trovador con colchones y todos los enseres en medio de la calle", señala Luis Bernad, portavoz del Colectivo Bruil-Aloy Salas-Tenerías. Y no es el único asentamiento, ya que también se les ha visto en la zona que los vecinos conocen como la 'plaza triangular', entre las calles Alto Aragón y Félix Rodríguez de la Fuente. "Si que es verdad que la semana pasada vinieron del Ayuntamiento a limpiar la zona, pero aún así vemos que cada día hay más gente".