CRECIDA DEL EBRO

Las urbanizaciones ribereñas, a merced del río

Al desalojo del lunes en la urbanización Torre Urzáiz de Movera, se sumó en la tarde de ayer la de Los Huertos de Alfajarín. Ochenta personas salieron de sus casas. Casi una treintena han pasado la noche en el Pabellón de Alfajarín. Otros, en establecimientos hoteleros, casas de familiares e, incluso, en su coche particular.

José Antonio Alaya

Zaragoza |

El alcalde de Alfajarín, Jesús Boned, ha señalado que las personas que han tenido que pernoctar en su coche lo han hecho porque no se recibieron las directrices que se dieron a los desalojados. "Algunas personas no se enteraron y han dormido en el coche. Ahora estamos habilitando el pabellón de deportes para ubicar a 27 personas y hemos hablado con un bar para que les den desayuno, comida y cena".

La rotura de la mota, debilitada en los últimos años por el paso de diferentes riadas, ha provocado la indignación de los afectados Boned explica que "esta mota se arregló, lo que pasa es que es algo débil o lo hicieron bastante mal porque era tierra fina y cuando viene la riada otra vez se rompe la mota. Estuvimos hace tres meses revisando esta fisura, avisamos a Confederación y no se ha solucionado todavía, lo que ha dado lugar al desalojo de los vecinos por precaución".

Este tipo de urbanizaciones, próximas al cauce del Ebro, suscitan con cada crecida preguntas sobre su legalidad y las condiciones en las que fueron levantadas. Se asientan sobre terreno rústico, donde la construcción está limitada a casetas para aperos de labranza. "Cuando se realizaron estas viviendas, eran parcelas rústicas. En principio, la autorización era para hacer cabañas, pero esto fue a más. Ahora están viviendo allí y lo que hay que hacer es estar con ellos y reubicarlos", concluye el alcalde de Albarracín.