La temporada de caza menor comienza en Aragón
La temporada de caza menor ha comenzado en Aragón y lo hace con expectativas muy positivas, sobre todo para la caza de perdiz roja y liebre ibérica. Aunque también con otras especies como los conejos o las torzales.
Zaragoza |
En otoño cobran impulso las actividades cinegéticas con el comienzo de la temporada de caza menor. En Aragón hay en torno a 45.000 licencias de caza activas y más de 28.000 cazadores están federados, si a estas cifras añadimos que esta actividad aporta 263 millones de euros al PIB aragonés y que genera más de 8.600 empleos. Cifras que, como indica Nicolás Urbani desde la Federación Aragonesa de Caza, muestran la importancia social y económica de esta actividad, pero asegura que no hay que olvidar el papel que juegan a nivel medioambiental ya que hay algunas especies que son sobreabundantes y producen daños en la agricultura, provocan accidentes de tráfico o pueden trasmitir patologías.
La temporada de caza menor en Aragón comenzó el 19 de octubre y según Urbani, se trata de una “temporada ilusionante porque hay un repunte de población de perdiz”, tal y como han constatado a través de los censos realizados por las sociedades de cazadores, como también de liebre ibérica. Estas especies, unidas a al conejo o los torzales son las que más abundan en la comunidad aragonesa.
Desde la Federación Aragonesa de Caza insisten en que se realiza una labor de aprovechamiento sostenible y que las propias sociedades de cazadores tienen la capacidad de autogestionar los cotos para ello. En el caso de que la población de especies no es tan buena como en otras localidades, se puede restringir la caza o poner cupos.
Cetrería como BIC
Una de las iniciativas que se está potenciando la Federación Aragonesa de Caza es solicitar que la cetrería sea considerada Bien Inmaterial de Interés Cultural en Aragón. Se trata de un proyecto que llevan tiempo solicitando desde las diferentes asociaciones de cetreros que hay en Aragón y con la llegada del nuevo presidente a la Federación se ha potenciado solicitar esta denominación.
Se ha elaborado un documento para justificar el Bien Inmaterial de esta actividad en la comunidad en el que se recoge, como indica Urbani, todas las cuestiones históricas de la cetrería, desde la vinculación con monarcas anteriores a Fernando el Católico. En el dossier se recoge no sólo la vinculación con la caza sino también la labor actual en la gestión de poblaciones como palomas o el control de aves en aeropuertos, además de otras muchas aplicaciones.
Otro de los aspectos que avalan esta candidatura es que la UNESCO ya la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a nivel mundial en 2010