Una de las preocupaciones es que esta avenida se solapa con otra que mantendrá unos niveles altos del río, al menos, hasta el fin de semana. El Ebro a su paso por Pradilla vuelve a repuntar y supera los 7 metros de altura. El Gobierno de Aragón ha ampliado a la Ribera Baja el dispositivo de vigilancia y están muy pendiente del estado de las motas para que no se produzcan filtraciones. Por ejemplo, en las últimas crecidas la rotura de uno de estos elementos en Pina ha inundado campos de cultivo en Quinto de Ebro. Su alcalde, Jesús Morales, señala que están muy vigilantes.
De hecho, el mal estado de una de esas motas obligó ayer a desalojar, por precaución, a 80 personas de la urbanización Los Huertos de Alfajarín. De ellas, 27 se van a alojar en el pabellón municipal, donde serán atendidos por un dispositivo de la Cruz Roja.
Además, el lunes el Ayuntamiento de Zaragoza desalojó la urbanización Torre Urzáiz, en el barrio rural de Movera, ante el riesgo de una posible inundación. El agua ha anegado algunas parcelas y caminos rurales. Cuando el nivel el río baje, los vecinos podrán volver a sus viviendas.
El Ayuntamiento ha balizado zonas inundadas en el entorno del Pabellón Puente y del puente del Tercer Milenio para evitar que los ciudadanos accedan al cauce. Además, siguen vigilando las motas de Monzalbarba, Alfocea y Almozara que están aguantando la crecida. Eso sí, la concejal de Protección Civil, Ruth Bravo, avanza que cuando finalice esta avenida solicitarán a la Confederación del Ebro que refuerce estas protecciones.