¿Por qué se ha disparado la gasolina en menos de diez días de guerra?
De nuevo se aplica el efecto conocido como 'el cohete y la pluma', una teoría según la cuál los precios del combustible se disparan a gran velocidad ante acontecimientos extraordinarios que hacen subir el precio del crudo, y descienden lentos como una pluma cuando vuelve al cara y se recupera la normalidad.
Desde que los distribuidores cierran la compra del crudo hasta que la gasolina que el consumidor pone a su vehículo llega al surtidor, hay un largo proceso que se alarga mucho más de diez días. Hay que transportar el petróleo, refinarlo, almacenarlo y, finalmente, distribuirlo. Sin embargo, las petroleras han repercutido de forma disparatada la subida del precio del barril de Brent, cuando lo que están vendiendo es algo que compraron a precio normalizado, antes de los primeros ataques de USA e Israel sobre Irán.
"Se está produciendo un claro abuso al cobrar un combustible que se compró en unas condiciones bastante diferentes a las actuales", advierte Enrique García, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios. "El precio de los combustibles es libre, pero hay que vigilar la aplicación y las normas de la competencia porque de nuevo se produce el temido efecto cohete y pluma en el precio de los carburantes", añade; y pide que la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia investigue unas prácticas que "suponen un abuso para los consumidores".
Desde la OCU también advierten de que esta escalada de precios no se va a quedar únicamente en los carburantes, ya que el gas natural, como derivado del petróleo, también se está disparando. En un mercado marginalista como el europeo, el precio del gas condiciona el de la electricidad al ser la última fuente de energía utilizada en las centrales de ciclo combinado. "si esto se mantiene a lo largo del mes de marzo, calculamos que la factura de la electricidad se va a disparar un 30%", subraya el portavoz de esta organización.
Particularmente preocupados se encuentran los autónomos, que sufren ya las consecuencias de esta escalada de precios. Según la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) cada trabajador por cuenta propia deberá pagar 288 euros más al mes por el carburante. Repercutir ese desembolso en el precio final no va a ser una opción en la mayoría de casos porque no podrían competir con estructuras de negocio más grandes. Así lo considera el delegado de UPTA en Aragón, Álvaro Bajén, quien pide a la Administración medidas de choque que favorezcan al pequeño autónomo: "hay que trabajar la asimetría de la igualdad con políticas fiscales y de protección al tejido autónomo, y con medidas de choque que el Gobierno de Aragón también tendrá que tomar".