Una investigación de la D.O. Campo de Borja permite certificar la edad de las vides a nivel mundial
Una investigación pionera en el mundo impulsada por la D.O. Campo de Borja va a permitir datar las vides y realizar un certificado, además de conocer cómo la edad de esas vides aportan valor a los vinos.
Zaragoza |
La Denominación de Origen Campo de Borja ha estado presentes en la Old Vine Conference que se ha celebrado en el norte de California y ahí han presentado un proyecto de investigación acerca del valor que tienen las garnachas viejas y centenarias con las que cuentan en la denominación analizando, por un lado, cómo la edad de la vid influye en el desarrollo del sabor de los vinos y, por otro, cómo certificar la edad de los viñedos.
El secretario general de la D.O. Campo de Borja, José Ignacio Gracia, explica que lo complicado y pionero de este proyecto de investigación con las universidades públicas de Zaragoza y Navarra ha sido “demostrar científicamente cuáles son las características que las viñas viejas dan al vino. Tiene más complejidad, es más consistente, tiene aromas de fruta negra y todo ello hace que sean más valorados en el contexto internacional que los procedentes de vides más jóvenes”.
La importancia de estas investigaciones radica en que se ha dado con la clave para poder hacer una certificación precisa sobre la edad de los viñedos. José Ignacio Gracia indica que en Sudáfrica se intentó realizar esa certificación, pero con este proyecto impulsado por la Denominación de Origen Campo de Borja se ha conseguido establecer una metodología que es extrapolable a cualquier viñedo del mundo y con cualquier variedad de uva, haciendo la calibración específica.
Apoyo a la investigación
Estas investigaciones se han desarrollado durante varios años hasta poder presentar las conclusiones. Gracia asegura que, durante 4 años, en 84 de las parcelas históricas que forman parte de la Denominación, se ha analizado el comportamiento de las vides en diferentes condiciones ambientales, geográficas y climáticas similares que les permitiera establecer una ratio de crecimiento. Algo que no se había hecho anteriormente en ninguna parte del mundo y, en el caso de Campo de Borja, se ha comprobado cómo el crecimiento ha sido de 1,55 centímetros.
Estos proyectos han contado con la colaboración con las Bodegas Borsao, Bodegas Ainzón y Bodegas Aragonesas, el núcleo fuerte del cooperativismo en Campo de Borja y ha sido posible por el apoyo del Gobierno de Aragón y la Unión Europea. Para José Ignacio Gracia, lo importante es haber puesto en valor una variedad autóctona como es la garnacha y reivindicar su origen aragonés.