El portavoz del SUP, Angel Mena, ha explicado que no es de recibo que cientos de policías nacionales tengan que realizar su trabajo entre los ruidos y el polvo que provocan las obras que han comenzado esta semana y que se prolongarán hasta el mes de septiembre. Algunos funcionarios, asegura Mena, ya tienen molestias en la garganta por el polvo que se están respirando y temen que vaya a más. También los vecinos del entorno están denunciando estos mismos problemas.
Desde este sindicato consideran que había mejores soluciones para minimizar estas consecuencias. Una de las soluciones alternativas que defiende Angel Mena pasaría por haber apostado por unas nuevas instalaciones fuera del centro de la Ciudad, como ha hecho la Guardia Civil, lo que hubiera permitido agilizar los trabajos y enajenar los suelos de General Mayandía para otros usos.
Unas dependencias lejos de la actual ubicación hubieran permitido hacer las obras en unos cuatro años, afirman desde el SUP, pero con la fórmula elegida, después del derribo quedará pasar al menos un año hasta que empiecen las obras de construcción, que todavía no cuentan con proyecto, de forma que en el mejor de los casos se irían a unos 7 años.