Desafío Viajero

Jedda y La Meca, dos ciudades rodeadas de misterio y de curiosidades

El Desafío Viajero de Luis Tobajas recala en Arabia Saudí, concretamente a La Meca. Una ciudad a la que tan sólo se puede acceder si se es musulmán y hay férreos controles para que así sea. Se trata de una de las curiosidades que giran en torno a esta ciudad sagrada, por lo Tobajas recorrerá la urbe más cercana, a 80 kilómetros: Jeddah.

Lourdes Funes

Zaragoza |

Luis Tobajas, de Desafío Viajero, viajero y divulgador /Lourdes Funes

La Meca es un lugar de peregrinación prácticamente obligatorio para todos los musulmanes y, aunque despierta curiosidad para quienes no practican esta religión, su acceso es imposible. Luis Tobajas dedica su Desafío Viajero a esta ciudad sagrada a la que tan sólo se puede acceder tras superar un férreo control. La Meca “está rodeada de una serie de controles de carretera en los que te solicitan una serie de documentación, entre otras, tu pasaporte donde se indica que eres musulmán y una carta del imán de tu mezquita donde diga que eres musulmán”, con todo ello, se permite el paso.

Si se piensa en cometer la picaresca y falsificar algún documento, las penas son muy duras. La Meca tiene atractivo con un elemento central que muchos tan sólo conocen por imágenes como es la Kaaba, una estructura negra con bordados donde se habla de las benevolencias de Alá. Ahí los musulmanes dan siete vueltas y hay una leyenda que explica que esto sea así. En este caso cuenta que Abraham y su concubina, Agar llegaron al desierto de La Meca, pero Abraham se marchó dejando a Agar con su hijo Ismael. Se les acabó el agua y Agar buscaba el agua desesperadamente, así estuvo siete días dando vueltas hasta que encontró un manantial. Ese fue el lugar escogido para la construcción de la gran mezquita, muy cerca de la Kaaba.

Cuenta Tobajas que su origen está en época de Abraham y su hijo Ismael, a quienes se le atribuye su “construcción en adoración a una divinidad monoteísta”. Y cuenta la tradición que en torno al siglo VII, cuando Mahoma llegó a La Meca vio que en su interior había muchas figuras que representaban a varias divinidades politeístas. Esto no le gustó y cuando regresó de su exilio consiguió que se reconociera una sola divinidad: Alá. Actualmente en el interior de la Kaaba no hay nada, ni figuras ni decoración.

Jeddah, ciudad de entrada

Quienes no son musulmanes y, por lo tanto, no pueden entrar en La Meca, pueden descubrir una ciudad que está a unos 80 kilómetros, Jeddah y en la que, como indica Tobajas, se puede ver múltiples contrastes en la misma urbe. Por un lado, se encuentra el casco histórico o Al Balad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2014. Caracterizado por callejones muy estrechos, balcones de madera, una Medina tradicional.

En esta zona se puede disfrutar del café arábigo, muy fuerte y que tiene que gustar. Se acompaña con dátiles duros. Todo un manjar para los vecinos de esta ciudad.

Esta zona contrasta con otra más moderna en la que se pueden ver numerosos rascacielos y donde se encuentran todos los negocios relacionados con el petróleo y el circuito de Formula 1. Lusi Tobajas también destaca la presencia de un par de mezquitas flotantes que se construyeron haciendo un guiño a todos los peregrinos que llegan por mar.