Al Betis le queda el único objetivo de su clasificación europea para la próxima temporada y, para ello, comienza un recta final de siete partidos clasificado en quinta posición con 46 puntos, seguido muy de cerca por el Celta con 44 y la Real Sociedad con 42.
Manuel Pellegrini señaló que el equipo está "afectado anímicamente" tras el "varapalo muy grande" sufrido ante el Braga y que ahora queda LaLiga y el duelo ante el Girona, que calificó de "muy difícil" y que afronta con la "preocupación de mejoría porque los resultados no se están dando".
El chileno consideró que en "una liga muy pareja", su equipo va quinto y con el ánimo de aferrarse al objetivo hasta final de temporada y superar el partido del pasado jueves, en el que reconoció que no tuvieron "capacidad de reaccionar" tras la remontada de los lusos y que les faltó "fortaleza anímica".
Recordó que "nunca" han dejado de lado LaLiga y que ello les permite estar en la pelea por Europa, y apeló a "intentar sumar lo antes posible a través de la unión, el convencimiento y el rendimiento individual" mantenido durante los noventa minutos.
Pellegrini informó del esguince de tobillo de Diego Llorente que le impedirá jugar en Gerona, donde sí seguirá contando con Isco Alarcón, quien ya estuvo en el banquillo ante el Braga, y el argentino Giovani Lo Celso, quien ya dispuso de minutos en el anterior compromiso liguero ante Osasuna.
Se refirió asimismo a su continuidad en el Betis, con el que tiene contrato hasta junio de 2027, y dijo que "lo menos importante" en estos momentos es su futuro, que "no es primordial ni tiene ninguna importancia".
Aseveró que "hay que acabar la temporada", que si terminan quintos sería un buen ejercicio y, aunque "le herida" (del Braga) la van a tener "siempre", tiene un contrato, no tiene "la menor preocupación" y considera que desde el club vayan a cambiar de criterio "por un partido puntual".