El secreto de un buen espeto comienza con una sardina fresca y de calidad, pero también depende de la experiencia del espetero. La forma de ensartar el pescado, la inclinación de la caña y el control de unas brasas estables son fundamentales para lograr una cocción perfecta.
Los profesionales destacan que esta elaboración, convertida en símbolo del verano malagueño, mantiene prácticamente intacta una tradición centenaria. Aunque persisten mitos como el de consumir sardinas solo en los meses con “r”, hoy pueden disfrutarse durante todo el año gracias a los sistemas de conservación actuales.