Un experto de Quirónsalud Córdoba alerta de los efectos de la deshidratación asociada a las gastroenteritis estivales
El servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Córdoba advierte de la importancia de mantener una adecuada hidratación durante los meses de más calor, cuando las gastroenteritis son más frecuentes y la pérdida de líquidos por vómitos y diarrea puede favorecer la aparición de cólicos renales y agravar los problemas urinarios.
Las gastroenteritis se encuentran entre los motivos de consulta más frecuentes en los servicios de Urgencias durante los meses de verano. Las altas temperaturas favorecen la proliferación de microorganismos y, junto a una mayor exposición a alimentos que pueden deteriorarse con facilidad, incrementan el riesgo de episodios de vómitos, diarrea y dolor abdominal, que pueden ocasionar una pérdida importante de líquidos y sales minerales.
Así lo explica el doctor Francisco Sánchez, jefe del servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Córdoba, quien señala que durante el periodo estival es habitual atender a pacientes con cuadros de gastroenteritis que se complican por la pérdida de líquidos.
“En verano atendemos con frecuencia a pacientes que llegan a Urgencias por gastroenteritis, especialmente cuando los vómitos y la diarrea son intensos y provocan una deshidratación que puede llegar a ser importante”, afirma. En estos casos, añade, “el problema no es únicamente la propia infección, sino la pérdida de agua y electrolitos que puede producir y que, si no se repone adecuadamente, puede complicar el estado del paciente”.
A estas pérdidas se suma el efecto de las altas temperaturas, que hacen que el organismo elimine más líquido a través de la sudoración. Por ello, una ingesta insuficiente puede favorecer la aparición de determinados problemas de salud o agravar patologías previas, especialmente entre las personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas.
Cólicos y problemas urinarios
Una de las consecuencias asociadas a una hidratación insuficiente es la aparición de cólicos nefríticos. “Cuando bebemos poco, la orina se concentra y aumenta el riesgo de formación de cálculos renales y de que los ya existentes puedan movilizarse, provocando un cólico nefrítico, cuyo dolor puede ser muy intenso”, explica el doctor Sánchez.
La deshidratación también puede influir en la aparición de cólicos biliares, aunque la relación en este caso es menos directa. Una ingesta insuficiente de líquidos puede alterar el funcionamiento general del organismo y, en personas con problemas biliares previos, contribuir a la aparición o el empeoramiento de determinadas molestias digestivas.
Asimismo, una hidratación deficiente puede agravar los síntomas urinarios en hombres con problemas de próstata. La mayor concentración de la orina y una menor producción pueden dificultar la micción en pacientes que ya presentan una obstrucción urinaria, además de favorecer las infecciones del tracto urinario.
Especial atención a niños y mayores
En los cuadros de gastroenteritis, la prioridad es evitar que la pérdida de líquidos avance hasta provocar una deshidratación significativa. “No siempre es fácil recuperar por vía oral todo el líquido que se pierde cuando una persona tiene vómitos o diarrea importantes, por lo que es fundamental realizar una reposición adecuada y vigilar la aparición de signos de deshidratación”, señala el especialista.
Niños, personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas requieren una vigilancia especial, ya que en estos colectivos la pérdida de líquidos puede tener consecuencias más rápidas y relevantes. La sequedad de boca, una disminución de la cantidad de orina, debilidad, mareos o una somnolencia inhabitual son algunos de los signos que pueden indicar que la deshidratación está avanzando.
Además, cuando los vómitos impiden mantener líquidos, la diarrea es muy abundante o aparecen síntomas como sangre en las deposiciones, fiebre elevada, dolor abdominal intenso, confusión o un deterioro importante del estado general, se recomienda consultar con los profesionales sanitarios.
Beber sin esperar a tener sed
Para prevenir los problemas derivados de una hidratación insuficiente, el jefe de Urgencias de Quirónsalud Córdoba recomienda beber regularmente a lo largo del día y no esperar a sentir sed, sobre todo durante las jornadas de temperaturas elevadas o cuando se realiza actividad física.
Las necesidades de líquidos varían en función de la edad, el estado de salud, la actividad física y las condiciones ambientales, por lo que no existe una cantidad de agua idéntica para todas las personas. Además del agua y otros líquidos, alimentos con un elevado contenido en agua, especialmente frutas y verduras como sandía, melón, pepino, tomate o lechuga, pueden contribuir a mantener una hidratación adecuada. Por el contrario, es aconsejable limitar el alcohol y las bebidas con un elevado contenido en azúcar, especialmente cuando sustituyen al agua como principal fuente de hidratación.
El doctor Sánchez hace especial hincapié en las personas mayores, ya que con la edad puede disminuir la sensación de sed y, por tanto, no siempre perciben la necesidad de beber. Por este motivo, recomienda ofrecerles líquidos de manera regular durante el día, especialmente en los episodios de temperaturas elevadas.
“Una hidratación adecuada es una medida sencilla que puede ayudarnos a prevenir problemas durante el verano, pero también es fundamental prestar atención a las pérdidas de líquidos cuando aparecen vómitos, diarrea o una sudoración intensa. Recuperar lo que perdemos es especialmente importante para evitar que un problema inicialmente leve termine requiriendo atención en Urgencias”, concluye el doctor Sánchez.