El proyecto para instalar una fábrica móvil de explosivos en Tabernas obtiene informe ambiental favorable
El Gobierno ha determinado que no es necesario someterlo a una evaluación ambiental ordinaria
La iniciativa contempla la instalación de una unidad móvil de fabricación de explosivos, junto a un depósito comercial y un almacén de materias primas dentro de una explotación minera de yesos.
Según la resolución emitida por la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y publicada en el Boletín Oficial del Estado, el análisis concluye que no se prevén efectos adversos significativos sobre el medio ambiente siempre que se cumplan las medidas y condiciones establecidas.
El estudio ha evaluado aspectos como la calidad del aire, el suelo, la hidrología, los espacios protegidos, la flora, la fauna, el paisaje, el patrimonio cultural, la población y los riesgos asociados a posibles accidentes o catástrofes.
Entre las conclusiones, se indica que el proyecto no se ubica dentro de espacios protegidos, aunque sí existen enclaves naturales cercanos. Asimismo, se señala que no se producirán impactos significativos sobre las aguas subterráneas y que las medidas previstas permiten reducir los riesgos para la salud a niveles considerados aceptables.
En relación con la población, se apunta que el núcleo habitado más próximo se encuentra a varios kilómetros de distancia y que no existen viviendas en un radio inferior a tres kilómetros de las instalaciones proyectadas.
El documento también establece que la vulnerabilidad del proyecto frente a accidentes graves, catástrofes o cambio climático es muy baja, si bien contempla riesgos reducidos en caso de explosiones o incendios, sujetos al seguimiento previsto en la normativa vigente.
La actuación se desarrollará dentro del perímetro de una concesión minera actualmente en explotación para la extracción de yesos. Este mineral es considerado estratégico por su relevancia en sectores como la construcción y la sostenibilidad.
La instalación tendrá una vida útil estimada de 15 años, tras la cual se procederá a su desmantelamiento para permitir la continuidad de la actividad extractiva y la restauración del terreno.
El proyecto ocupará una superficie de aproximadamente 5.200 metros cuadrados, actualmente destinada al cultivo de olivar. Entre las infraestructuras previstas se incluyen un almacén de materias primas, un depósito de explosivos, otro para detonadores y una zona de estacionamiento para la unidad móvil.
El consumo anual estimado será de unas 1.500 toneladas de nitrato amónico. La unidad móvil contará con una capacidad nominal de 12 toneladas y realizará uno o dos desplazamientos diarios hasta el punto de uso.
La resolución aclara que la fabricación de los explosivos no se llevará a cabo en las instalaciones, sino en el lugar de uso autorizado, donde las materias primas se introducirán directamente en el barreno para su detonación.
El desarrollo del proyecto implicará la retirada de 110 olivos. Para compensar este impacto, se establece la obligación de plantar especies arbóreas autóctonas o, en su defecto, recurrir a créditos de carbono certificados.
Asimismo, la instalación dispondrá de un sistema de energía solar fotovoltaica con baterías para autoconsumo. Según el promotor, esta solución permitirá reducir en un 93 % la huella de carbono al evitar el transporte de explosivos y sustituirlo por el traslado de materias primas.