Verstappen llama a la puerta de McLaren: el Mundial ya no está asegurado
El Circuito de las Américas volvió a ser escenario de una obra maestra de Max Verstappen. El neerlandés, que durante buena parte del año ha estado a la sombra del resurgido imperio McLaren, ejecutó una carrera sin fisuras y se llevó la victoria en el Gran Premio de Estados Unidos 2025, su quinta del año, para reavivar un Mundial que parecía ya teñido de naranja papaya.
Madrid |
El nivel más puro de Max quedó patente en un domingo sin concesiones. La de ayer fue una de esas tardes en las que Verstappen recordó a todos por qué, cuando las cosas se ponen tensas, el instinto depredador del león neerlandés no se negocia: Doble pole, victoria en la Sprint del sábado, gestión de neumáticos como un reloj suizo y ni un error en carrera . No necesitó épica, solo su habitual precisión quirúrgica.
Mientras Norris y Leclerc peleaban a cuchillo por el segundo lugar, Verstappen desapareció por el horizonte como quien pone el “modo avión” en plena carrera. Solo el primer stint, con los neumáticos medios, planteó cierta incertidumbre. Red Bull apostó por una estrategia conservadora de dos paradas, mientras McLaren intentó ir al límite con una sola. Pero nada cambió el guion.
Verstappen rodó rápido, constante, sin errores
Su radio fue toda una oda a la palabra "confianza". Apenas unas instrucciones para los ingenieros y alguna queja sobre el tráfico. Lo demás, control, puro control. Si algo ha demostrado Max en 2025 es que, aunque el coche no sea tan superior como el de años anteriores, su cabeza y su ritmo de carrera siguen siendo un activo de campeonato.
Norris salva los muebles y se pone a 14 puntos de Piastri
El otro protagonista del día fue Lando Norris, que ejecutó una carrera de veterano pese a sus 25 años. El británico mantuvo la calma cuando Leclerc le atacó al inicio, supo proteger los neumáticos en el segundo stint y cruzó el meta segundo tras adelantar a Leclerc, a 4 vueltas del final, recortando puntos vitales al líder del campeonato, Oscar Piastri, que acabó quinto tras un fin de semana gris.
El Campeonato de pilotos queda ahora con Piastri aún líder, pero con solo 14 puntos de ventaja sobre Norris, mientras Verstappen, con esta victoria y el triunfo en el sprint, se mete de nuevo en la pelea, a menos de 30. Quedan cinco carreras y dos sprints; traducido a cristiano: hay Mundial.
Ferrari maquilla su resultado con el podio de Charles Leclerc
Ferrari volvió a asomar la cabeza con Charles Leclerc que logró un meritorio tercer puesto. El monegasco estuvo rápido, agresivo en los duelos y se mantuvo en ritmo de podio toda la carrera, aunque sin opciones reales de atacar a Norris. Fue, en cualquier caso, una bocanada de aire fresco para los de Maranello, tras varios fines de semana complicados. Lewis Hamilton acabó cuarto, por detrás de su compañero y logrando una de las mejores posiciones de llegada de la temporada para el siete veces campeón del mundo.
Sabor agridulce para los españoles
El lado amargo lo protagonizó Carlos Sainz, que se vio obligado a abandonar tras un toque en las primeras vueltas con Kimi Antonelli. El madrileño, que venía encadenando buenos resultados con Williams, se quedó fuera demasiado pronto, con un monoplaza que ya mostraba ritmo para entrar en los puntos. La maniobra que le dejó fuera fue un adelantamiento por el interior a Kimi Antonelli, a quien Carlos repetiría el mismo adelantamiento que dos vueltas antes había realizado sobre Ollie Bearman, con la mala fortuna de colisionar la parte frontal de su monoplaza con la parte trasera de su rival de Mercedes. Mala suerte, de la que duele, justo cuando empezaba a consolidarse como el líder silencioso del proyecto británico. Con todo, Sainz se va del circuito de las Américas logrando de nuevo la tercera posición y otro podio, en la carrera al sprint del sábado.
Fernando Alonso, cruzó la meta en 10ª posición, rascando un punto importante para Aston Martin en una carrera en la que presumiblemente no iban a puntuar. El asturiano aprovechó la carambola del toque entre Carlos y Antonelli para hacerse gratuitamente con dos posiciones que, defendiéndolas con el cuchillo entre los dientes, ni Lawson ni Tsunoda pudieron arrebatarle.
Así pues, lo que en verano parecía una temporada casi plácida para McLaren se ha convertido en una guerra fría a tres bandas. Verstappen, como los grandes boxeadores, ha sabido esperar su momento. McLaren, mientras tanto, sufre su propio dilema interno: ¿apoyar a Norris, el más constante, o mantener su apuesta total por Piastri, que es el líder del campeonato?
Ferrari, por su parte, parece condenado a jugar el papel de juez en esta historia. Y Mercedes, a remolque, sigue sumando puntos de supervivencia mientras mira ya hacia 2026.
Y es que mirando que quedan solo 5 grandes premios, a Verstappen lo dieron por muerto pero ahora el miedo vuelve a tener nombre. Los que ayer se creían salvados, hoy entienden la verdad, nunca se mata al monstruo. Solo se le da tiempo para recordar quién es. La motivación que rodea a Max Verstappen no es la de un campeón común, sino la de alguien que puede escribir la temporada más cruel y más perfecta de la historia. Si logra la gesta en la que está trabajando, no será un título más, será la quinta estrella en la historia del piloto que nunca debió ser subestimado. Porque Max Verstappen puede hacer historia, y depende únicamente de él lograrlo o no.