La guerra sacude el gran escaparate deportivo del Golfo
MotoGP mantiene su carrera de Catar este fin de semana y la Fórmula 1 sus dos últimos grandes premios, mientras el Dakar abandona Arabia Saudí y la Copa de Asia se aplaza casi un año. Catar también prepara el Mundial sub-17 de la FIFA, con España entre las 48 selecciones participantes desde el 19 de noviembre, y el Mundial de baloncesto de 2027.
Madrid |
El deporte lleva años poniendo rumbo al Golfo. Ahora, la guerra obliga a revisar una apuesta construida con grandes inversiones, contratos millonarios e instalaciones de última generación. Algunas competiciones mantienen sus planes; otras cambian de escenario, aplazan sus fechas o pierden participantes. Las decisiones alcanzan tanto a las carreras de este fin de semana como a los grandes torneos previstos para los próximos años.
Las primeras suspensiones, desde febrero
Esta cadena de cambios comenzó con el estallido de la guerra, el 28 de febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta iraní sobre distintos países de la región. Apenas dos semanas después, el 14 de marzo, la Fórmula 1 anunció que los grandes premios de Baréin y Arabia Saudí no se disputarían en abril. La decisión afectó también a las categorías de apoyo.
Un día después, MotoGP comunicó el aplazamiento de su carrera de Catar hasta noviembre: la cita que ahora mantiene para este fin de semana. Aquel movimiento obligó a modificar también las fechas de Portugal y Valencia. El Gran Premio de Baréin de Fórmula 1 encontró posteriormente una sede alternativa en Sepang, Malasia.
El fútbol español perdió entonces la Finalissima entre España y Argentina, prevista para el 27 de marzo en Catar. La situación impidió celebrarla allí y las negociaciones para encontrar otra sede y otra fecha terminaron sin acuerdo. La cancelación mostró lo difícil que resulta trasladar una gran cita cuando deben encajar calendarios, compromisos comerciales e intereses de varias organizaciones.
Las próximas semanas: competir, trasladarse o aplazar
La prueba más inmediata será el Gran Premio de Catar de motociclismo, del 6 al 8 de noviembre. Yamaha ha anunciado que no participará por las restricciones de su compañía para viajar a Oriente Medio. MotoGP ha expresado su decepción y sostiene que, tras consultar con el Estado de Catar, el circuito de Lusail y asesores independientes de seguridad, no dispone de información que justifique cambiar los planes.
El resto de la parrilla, según el promotor, ha confirmado su asistencia. La organización señala además que la ausencia de Yamaha tiene implicaciones contractuales y deportivas, aunque corresponde a la Federación Internacional de Motociclismo determinar las consecuencias conforme al reglamento.
MotoGP y Fórmula 1 comparten propietario, Liberty Media, y ambos campeonatos mantienen sus próximas citas en la región. Después de las motos llegará el turno de los monoplazas: el Gran Premio de Catar, el 29 de noviembre, y el de Abu Dabi, el 6 de diciembre, siguen previstos como las dos últimas carreras del Mundial. La intención es completar allí la temporada, aunque las posibles interrupciones del transporte añaden dificultades al desplazamiento de personas y material.
Entre ambas visitas del motor comenzará una competición menos presente en el foco mediático, pero de enorme dimensión: el Mundial sub-17 de fútbol. Catar tiene previsto recibir a 48 selecciones entre el 19 de noviembre y el 13 de diciembre. Serán 104 partidos, con hasta ocho encuentros diarios en el complejo Aspire Zone. FIFA abrió la venta general de entradas el pasado 26 de octubre y mantiene los preparativos de un torneo que movilizará a delegaciones de futbolistas menores de edad de todo el mundo.
España es una de las selecciones participantes. Su debut está previsto para el 20 de noviembre frente a China; después se enfrentará a Fiyi, el día 23, y a Marruecos, el 26. Los tres encuentros de la fase de grupos se disputarán en Doha. A los jugadores y cuerpos técnicos se sumarán acompañantes, familiares y aficionados, en una cita que conserva su calendario pese a la incertidumbre regional.
Las recomendaciones de las autoridades españolas reflejan esa incertidumbre. La Federación Española de Tiro Olímpico ha anunciado que no enviará su delegación al Mundial de Doha siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores y del Consejo Superior de Deportes. Exteriores aconseja aplazar los viajes a Catar salvo que sean necesarios y advierte de que los vuelos pueden sufrir modificaciones sin previo aviso.
En el golf, el circuito europeo conserva sus dos torneos de cierre en Emiratos Árabes Unidos: Abu Dabi, esta semana, y Dubái, la siguiente. Sin embargo, once jugadores con derecho a participar han optado por no acudir a Abu Dabi, frente a cuatro el año pasado. Entre las ausencias figuran Fitzpatrick, Lowry, Åberg, MacIntyre y Rose. La acumulación de bajas acompaña a un final de temporada marcado por la preocupación regional, aunque no todas las renuncias tienen necesariamente el mismo motivo.
El tenis también ha cambiado de escenario. Las Finales de la WTA se celebrarán en Indian Wells del 8 al 15 de noviembre, después de la terminación anticipada del acuerdo con Riad. La explicación oficial fue una separación de mutuo acuerdo; fuentes del sector relacionaron la decisión con la búsqueda de estabilidad operativa y las tensiones en Oriente Medio.
Los cambios alcanzan ya al comienzo de 2027. El Dakar abandonará excepcionalmente Arabia Saudí para disputarse entre Portugal y Marruecos, del 9 al 23 de enero. Mantiene sus fechas, pero traslada un despliegue que comprende un prólogo y doce etapas, con 7.824 kilómetros, de los que 4.341 serán cronometrados. La organización anuncia su intención de regresar a suelo saudí en 2028.
La Copa de Asia de fútbol ha elegido otra solución: aplazar el torneo. La Confederación Asiática ha anunciado este martes que la competición de selecciones de Arabia Saudí, inicialmente programada del 7 de enero al 5 de febrero de 2027, se trasladará al periodo comprendido entre el 23 de diciembre de 2027 y el 21 de enero de 2028. Las nuevas fechas, pendientes de aprobación de la FIFA, suponen casi un año de retraso por las circunstancias regionales, las dificultades logísticas y los problemas de desplazamiento.
Ese movimiento cambia también el contexto de la Supercopa de España. La coincidencia con la Copa de Asia fue el motivo anunciado para trasladar la edición de 2027 a Estambul, donde las semifinales están fijadas para el 2 y 3 de febrero y la final para el día 6. Desaparece ahora aquella coincidencia y queda por ver si el nuevo calendario tiene consecuencias para los acuerdos del fútbol español con Arabia Saudí. El regreso anunciado para 2028 deberá encajar con una Copa de Asia que ocupará las tres primeras semanas de enero de ese año. Por ahora, no se ha anunciado una modificación de la Supercopa vinculada a ese aplazamiento.
De Catar 2027 al Mundial de fútbol de 2034
El horizonte va mucho más allá de las próximas carreras. Doha tiene previsto organizar el Mundial masculino de baloncesto del 27 de agosto al 12 de septiembre de 2027: 32 selecciones, 92 partidos, cuatro pabellones y plazas olímpicas para Los Ángeles 2028 en juego. FIBA mantiene la sede y las fechas de una de sus mayores competiciones.
El torneo permite medir la dimensión de los compromisos adquiridos por el deporte internacional con la región. Organizar un Mundial implica años de preparación y acuerdos que afectan a federaciones, patrocinadores, televisiones y aficionados. La incertidumbre sobre los desplazamientos y la seguridad añade una variable que obliga a mantener la vigilancia incluso cuando la competición queda todavía a meses de distancia.
Los proyectos llegan más lejos: Catar tiene adjudicado el Mundial masculino de voleibol de 2029 y Arabia Saudí prepara el Mundial de fútbol de 2034. Ninguna de esas designaciones ha sido modificada por los anuncios aquí recogidos, pero ambas forman parte de la concentración de grandes acontecimientos que ha convertido al Golfo en un centro del deporte mundial.
El dinero permitió atraer campeonatos, levantar instalaciones y asegurar contratos durante años. La guerra introduce una incertidumbre que esos acuerdos no pueden resolver por sí solos. Cada carrera que se mantiene, cada delegación que renuncia a viajar y cada torneo que busca otra sede obliga al deporte a revisar las condiciones de su apuesta por el Golfo.