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Raúl Lizoain, portero del Granada, afronta los terremotos con su familia: "Hay que estar tranquilo, sobre todo por ellos"

El guardameta del Granada CF relata en 'Radioestadio Noche', con Raúl Granado, cómo está viviendo los últimos terremotos en Granada. Su vivienda ha sufrido daños y, junto a su compañero Rubén Alcaraz, ha tenido que buscar alojamiento temporal mientras intenta proteger de la preocupación a sus dos hijos.

ondacero.es

Madrid |

Raúl Lizoain lleva apenas un mes en el Granada, pero sus primeros días en el club han estado condicionados por una situación completamente ajena al fútbol. El guardameta se encontraba con el equipo en Oviedo cuando recibió noticias de su familia tras el terremoto del sábado y, ya de vuelta en Granada, tuvo que afrontar otra sacudida mientras estaba en casa con sus hijos.

En una entrevista con Raúl Granado en 'Radioestadio Noche', Lizoain explica que su vivienda se encuentra entre las afectadas por los movimientos sísmicos. Las grietas han aumentado y se han desprendido algunos fragmentos de paredes y techos, aunque las revisiones realizadas hasta el momento no han detectado daños en la estructura.

El portero reconoce que la situación obliga a estar pendiente de la evolución de los acontecimientos, especialmente cuando hay niños pequeños en casa. Su prioridad, asegura, es transmitirles calma y normalidad.

La distancia complicó la situación desde Oviedo

Lizoain vivió uno de los primeros terremotos mientras estaba concentrado con el Granada en Oviedo. El equipo tenía que disputar su partido, pero la preocupación por su familia hizo difícil mantener la atención exclusivamente en el encuentro.

Su mujer se encontraba en Granada con sus dos hijos pequeños y tuvo que abandonar la vivienda durante la madrugada y buscar un hotel. Al despertar, el portero recibió los mensajes de su familia y comprobó lo ocurrido.

"Estar tan lejos y no poder ayudar te genera que tu cabeza esté más aquí que lo que tenía que estar, que era en el partido", explica.

La situación afectó inevitablemente a la concentración del jugador, que apenas lleva un mes en Granada y se encontró de repente afrontando una circunstancia familiar que no podía atender directamente por encontrarse con el equipo.

Su vivienda, entre las afectadas

Ya en Granada, Lizoain pudo comprobar directamente los efectos de los terremotos en su vivienda. Según relata, las grietas se han agravado y han caído trozos de pared y techo. El portero explica que las revisiones realizadas han determinado que la estructura no se ha visto afectada, pero eso no elimina todos los riesgos dentro del inmueble.

"Hay que tener cuidado porque cualquier falso techo o cualquier yeso de la pared o del techo, si se cae te puede hacer daño", señala.

Lizoain y Rubén Alcaraz, que viven en la misma zona, se encuentran entre los jugadores que más han sufrido las consecuencias en sus viviendas. Ambos han tenido que buscar alojamiento temporal y pasar algunas noches fuera de sus casas mientras se comprueba cómo evoluciona la situación.

La incertidumbre, la parte más difícil

Más allá de los daños materiales, el guardameta señala la incertidumbre como uno de los aspectos más difíciles de afrontar. Saber que puede producirse otro movimiento, pero no cuándo, mantiene a la familia pendiente de la situación.

"Lo malo es la incertidumbre, el no saber cuándo va a suceder", explica.

Esa sensación se intensifica durante la noche y obliga a permanecer alerta. Lizoain admite que se trata de una experiencia nueva para él y que, aunque ya conoce las consecuencias de los terremotos que se han producido, no puede anticipar cuándo llegará el siguiente.

Dentro del vestuario, la situación también se ha convertido en una preocupación compartida. Los jugadores se mantienen en contacto a través de un grupo de WhatsApp para comprobar que todos se encuentran bien.

Intentar transmitir tranquilidad a sus hijos

Con dos niños pequeños en casa, Lizoain afronta también la responsabilidad de intentar que ellos vivan la situación con la mayor tranquilidad posible. El portero explica que trata de restar importancia al peligro y transmitirles seguridad, aunque reconoce que esa calma también supone un esfuerzo para los adultos.

"Intentas transmitirle esa calma y también intentas convencerte de que hay que estar tranquilo, sobre todo por ellos y por no alarmarlos más", cuenta.

La prioridad, en este momento, pasa por esperar a que la situación se estabilice y poder recuperar progresivamente la normalidad. El Granada tiene por delante varios días antes de su próximo partido ante el Mallorca, un margen que Lizoain espera que sirva para que la situación en Granada se calme.

Un mensaje para todos los afectados

La entrevista termina con un mensaje de ánimo del guardameta para las personas que están atravesando las mismas circunstancias. Después de explicar cómo está afectando la situación a su propia familia, Lizoain quiso acordarse también del resto de vecinos.

"Muchas gracias por la preocupación y desde aquí un fuerte abrazo y mucho ánimo a todos los que han estado afectados", concluye.

Para el portero del Granada, estos primeros días en su nuevo club han estado marcados por una circunstancia excepcional. Ahora espera que la situación se calme y que las próximas conversaciones tengan que ver únicamente con el fútbol y con el rendimiento del equipo.