Concluyo recién amanecido que necesitamos ración diaria de nutrientes. Se acabó LaLiga y en paralelo empezó la cuenta atrás del Mundial. Y entre Enrique Riquelme y su aspiración, Florentino y su legado, y la evaluación a toda la ristra de 'spots' protagonizados por la Roja que nos satura, estamos bastante bien alimentados los deportivos.
El joven empresario alicantino tapó algún que otro gaznate que venía repitiendo machaconamente… "no le da tiempo, no le da tiempo, es imposible…". Pero le dio. Llamó a todos los bancos españoles y estaban todos comunicando, pero en Andorra se lo cogieron (tiene pinta de que en el Principado son mucho más abiertos que aquí) y consiguió presentar su aval, su garantía, su junta, su programa y su cara. Para que se la reconozcan todos mientras la luce o para que se la parta un proceso electoral parido para perpetuar al que ostenta el trono blanco.
Con casi una semana de campaña, recordemos que para presidir el Madrid hay que españolear, llevar un par de décadas siendo socio al corriente de pago y ser rico. Te pueden o no gustar los requisitos, pero fueron votados por los interesados que sienten ese escudo legendario. Lo que no dicen, pero trasciende, es que al asiento principal del palco se llega con seducción, cortejo y mucho voto por correo. A Florentino le tangaron en el 95 y aprendió a vencer sin tener que esperar siquiera a la apertura de urnas 5 años más tarde. Promesas, fichajes y los afamados días de pulserita regalada en el Parque de Atracciones (¡qué recuerdos!).
El aspirante tiene todas las de ganar, perdiendo. Porque aquí lo de sembrar y esperar, funciona. Y hablando de victorias, tras los elegidos por el Seleccionador, ya en modo Fuenteovejuna. Que el morbillo de ver al presi Sánchez en la final del 19 de julio en Casa Trump lo tiene hasta "Obiscal"…