Dios tuitero, el todopoderoso de las redes sociales, confiesa que no es creyente: "Miro el mundo y no me cuadra"
En Por fin hablamos con una de las figuras más populares de X (antes Twitter) sobre sus orígenes y su nuevo libro.
Tiene más de 600.000 seguidores en X y en Semana Santa está más atareado que de costumbre. En Por fin hemos hablado con Dios tuitero, que ha tenido que bajar del cielo para decirnos que esto es un sindiós. Detrás de esta frase hay una perspectiva de cómo traslada los mensajes al mundo, su forma de comunicar y de entenderse con la sociedad.
Todo empezó hacia el año 2012, cuando pensó que "Dios debería dar su punto de vista sobre la actualidad". Reconoce que fue algo sin planear, algo para "pasar la tarde y sin ninguna otra pretensión". Pero tal fue el éxito, que ese mismo día "empezó a gustar a la gente. Así fue creciendo poco a poco hasta hoy".
Dado que traslada sus opiniones con un humor que quizás no siente bien a todos, Dios tuitero recuerda que cuando empezó no tenía pudor en escribir sobre ningún asunto: "Al principio Twitter era todo humor, era todo más amable y se entendía que lo que decías iba en el sentido del humor".
Una boda en pandemia
Lejos de limitarse al entretenimiento, Dios tuitero también ha tenido momentos de impacto emocional. Durante la pandemia, llegó a oficiar simbólicamente una boda cuando una pareja no podía casarse, en uno de los episodios más recordados por su comunidad. "Fue algo bonito en un momento muy duro", admite.
Ahora, ese universo digital da el salto al papel con '¡Esto es un sindiós!: 69 locas historias de la religión que debes conocer antes de subir al cielo', un libro que recopila episodios históricos tan curiosos como poco conocidos. Desde bulos como el de la Papisa Juana hasta el caos del Cisma de Occidente —cuando llegó a haber tres papas simultáneamente—, pasando por normas absurdas como considerar pecado usar tenedor o desayunar.
En cuanto a sus propias creencias, la figura detrás del perfil no rehúye la reflexión: "Fui creyente muchos años, incluso quise ser sacerdote. Pero miro el mundo y no me cuadra", dice aludiendo a las desgracias que ocurren diariamente en el mundo. Una confesión que añade una capa más de complejidad a un personaje que, entre bromas, también invita a pensar.