"¡No más aulas-sauna!" o "No somos huevos, no nos frías" son algunos de los lemas que a modo de llamada de atención están haciendo familias y profesores de colegios de Andalucía al Gobierno regional. El motivo es el calor, cada vez las temperaturas son más altas y la comunidad educativa no está dispuesta a tolerar que se convierta en una costumbre que las clases cada final de curso se impartan en aulas al borde los 40 grados.
Una queja que lidera la organización Escuelas de Calor, que denuncia que la Ley de Bioclimatización, aprobada en 2017, no se está llevando a la práctica en los colegios, que siguen sin estar preparados para afrontar la subida del mercurio, con los riesgos que esto conlleva para la salud de alumnos y docentes.
Faltan sistemas de refrigeración adecuados y se tienen que conformar con pingüinos o ventiladores costeados por los propios centros educativos.
En Por fin hablamos sobre ello con Teresa Pablo, portavoz de Escuela De Calor. "Los niños sudan, les sale sangre de la nariz, hay desvanecimientos", denuncia la portavoz sobre los problemas a los que se enfrentan los menores debido al calor.
"Aulas sí, saunas no" es el lema que defienden desde Escuela de Calor. "Está demostrado que con una buena instalación de medidas bioclimáticas, el interior de los centros puede bajar hasta cuatro y cinco grados sin utilizar ningún otro sistema de refrigeración", ha defendido la portavoz.