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Territorio Negro reconstruye el doble crimen de Tauste: una pareja asesinada en su casa y una hija como principal sospechosa

Luis Rendueles y Manu Marlaska reconstruyen en Territorio Negro el doble crimen de Tauste, en Zaragoza, donde un matrimonio fue asesinado en su vivienda después de regresar de cenar. La investigación de la Guardia Civil llevó en poco más de 24 horas hasta la hija mayor de la pareja y su novio, que fueron detenidos y enviados a prisión.

Rafa Sanz del Río

Madrid |

El doble crimen de Tauste ha sido el caso elegido por Luis Rendueles y Manu Marlaska en Territorio Negro para repasar uno de los sucesos más graves del verano. Javier Sánchez, de 67 años, y Esther La Torre, de 66, fueron asesinados en su domicilio del municipio zaragozano, donde fueron encontrados con varias heridas de arma blanca.

El matrimonio era muy conocido en el pueblo por su trayectoria vinculada al sindicalismo agrario. Javier había sido durante 12 años secretario de la Unión de Ganaderos y Agricultores de Aragón, mientras que Esther había sido pionera en la defensa de los derechos de las mujeres del ámbito rural y había llegado a presentarse como candidata a la alcaldía de Tauste.

El matrimonio no acudió a la comida familiar

El 8 de agosto, Javier y Esther tenían previsto acudir a una comida en la piscina del pueblo junto a familiares y amigos para celebrar el cumpleaños de Esther. Sin embargo, nunca aparecieron.

La hermana de Esther intentó ponerse en contacto con ella en varias ocasiones. El teléfono permanecía encendido, pero nadie respondía. Ante la preocupación, la mujer y su pareja acudieron a la vivienda y encontraron los cuerpos del matrimonio.

Javier estaba en la planta superior, sobre la cama de su habitación, mientras que Esther se encontraba en el descansillo situado al pie de las escaleras. Ambos presentaban evidentes signos de violencia.

La primera hipótesis apuntó a que Javier pudo ser sorprendido mientras dormía o estaba adormilado, sin posibilidad de reaccionar, mientras que Esther habría intentado escapar hacia la puerta de la vivienda.

La hora del crimen quedó acotada

La Guardia Civil pudo reconstruir con bastante precisión las últimas horas del matrimonio. Javier y Esther habían salido a cenar a un bar del pueblo durante la madrugada del 8 de agosto. Abandonaron el establecimiento alrededor de la una de la madrugada.

Quince minutos después, Javier utilizó su teléfono móvil para compartir en Facebook una publicación sobre el cambio de Gobierno en Colombia. El matrimonio tuvo que ser asesinado después de ese momento.

Además, varios vecinos declararon haber escuchado gritos procedentes de la vivienda alrededor de las dos menos cuarto de la madrugada. Según explican Rendueles y Marlasca, todo apunta a que esos gritos podían corresponder a Esther mientras intentaba escapar.

La ausencia de puertas forzadas puso el foco en el entorno

Desde el principio, la investigación permitió descartar algunas hipótesis. La vivienda no estaba revuelta y no faltaba ningún objeto, por lo que el robo perdió fuerza como posible móvil.

Tampoco había puertas ni ventanas forzadas. Este elemento llevó a los investigadores a pensar que quien hubiera accedido a la vivienda era alguien conocido por las víctimas.

La violencia empleada también llamó especialmente la atención. Los periodistas de Territorio Negro explican que los cuerpos presentaban una violencia expresiva, mucho mayor de la necesaria para causarles la muerte, lo que reforzó la posibilidad de que detrás del crimen existieran motivos personales.

La Guardia Civil comenzó entonces a revisar el entorno familiar, profesional, político y de amistades del matrimonio en busca de posibles conflictos o desavenencias.

Las sospechas se centran en la hija mayor

La investigación no tardó en poner el foco sobre Carlota, la hija mayor del matrimonio. Varios familiares habían reparado en que no había acudido a la comida prevista para celebrar el cumpleaños de su madre.

Al día siguiente, tres familiares acudieron a su casa de Zaragoza para comunicarle con detalle el asesinato de sus padres. Sus explicaciones sobre el motivo por el que no había asistido a la comida resultaron confusas para ellos.

Además, los familiares observaron que Carlota llevaba gafas de sol dentro de casa y que presentaba heridas en la cara y en uno de los brazos. Ella explicó que se debían a una alergia y posteriormente acudió al hospital. Allí comunicó que estaba embarazada de unos tres meses.

Las sospechas también alcanzaron a su pareja, un hombre colombiano de 31 años llamado Luis Carlos.

Las cámaras y los teléfonos sitúan a la pareja en la escena

Uno de los elementos clave de la investigación fueron las imágenes de las cámaras de seguridad próximas al lugar del crimen. En ellas aparece Carlota junto a Luis Carlos en las inmediaciones de la vivienda de sus padres alrededor de las diez de la noche. Ambos abandonaron la zona a las 04:49 horas y, además, habían cambiado de ropa.

Los teléfonos móviles de los dos también los situaban en el escenario del crimen durante ese intervalo. A estos indicios se sumaron los resultados de la inspección ocular de la vivienda, en la que participaron agentes de Criminalística desplazados desde Madrid. Los investigadores encontraron restos biológicos de Carlota y Luis Carlos.

La Guardia Civil resolvió el crimen en poco más de 24 horas

Con todos estos elementos, la Policía Judicial de Ejea de los Caballeros dio por resuelto el doble crimen en poco más de 24 horas. La Guardia Civil decidió esperar hasta que terminara el velatorio del matrimonio para detener el lunes en Zaragoza a Carlota y Luis Carlos. Ninguno de los dos había acudido al tanatorio.

Posteriormente, ambos se acogieron a su derecho a no declarar tanto ante la Guardia Civil como ante el juez, que decretó su ingreso en prisión.

"No vi otra manera de terminar con esto"

Durante la investigación apareció también el testimonio de Olga, la hija pequeña del matrimonio, que vive y trabaja en Irlanda. Según contó a la jueza, su hermana Carlota le había dicho: "No vi otra manera de terminar con esto".

El embarazo aparece como una de las hipótesis sobre el posible detonante del crimen. También existen testimonios que apuntan a que Carlota mantenía cierta tensión con sus padres y que había atravesado problemas mentales.

El juez, al redactar el auto de prisión, atribuyó a Carlota un papel predominante y protagonista y apuntó a que pudo ejercer como líder del plan, aunque el auto no individualiza las conductas de cada uno y no determina quién ni cuánto apuñaló a cada víctima.

Carlota había accedido a la carrera de Medicina después de obtener la nota necesaria, pero abandonó los estudios cuando comenzaron algunos problemas y desórdenes. En los últimos tiempos se dedicaba al cuidado de perros y gatos abandonados y no se le reconocía actividad laboral.