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Raúl Incertis, médico anestesista en Gaza: "La Unión Europea y Estados Unidos son coautores del genocidio"

Miguel Ondarreta entrevista en 'Más de Uno' al médico anestesista con experiencia reciente en el sur de la Franja de Gaza, compartió en "Más de Uno" su testimonio después de cuatro meses sobre el terreno.

ondacero.es

Madrid |

Raúl Incertis, médico anestesista con experiencia reciente en el sur de la Franja de Gaza, compartió en 'Más de Uno' su testimonio tras haber pasado cuatro meses sobre el terreno. Su reacción ante la última decisión del gabinete israelí de aprobar la ocupación total fue contundente: "Es indignante. No tengo palabras, pero no gacetillas tampoco. Ellos ya están desesperanzados". Según Incertis, la población local está tan habituada a las malas noticias que ha dejado de esperar un alto el fuego y la sensación es que "llueve sobre mojado".

El médico destaca que la sociedad en Gaza está plenamente informada gracias a su acceso, aunque limitado, a internet y redes sociales. "Es una población muy alfabetizada", señala, y remarca que saben diferenciar entre las posturas de los gobiernos occidentales y la solidaridad de sus sociedades civiles. Sin embargo, existe una profunda decepción con países como Alemania y Estados Unidos, considerados responsables por su apoyo armamentístico a Israel: "Esto se acababa mañana si Alemania y Estados Unidos dejasen de vender armas a Israel".

En sus palabras, "es como si Israel fuera la milicia proxy y el verdadero agresor está siendo Estados Unidos".

Zonas "seguras" que no existen

Sobre el terreno, Incertis niega la existencia de lugares seguros para la población gazatí. Sostiene que "más del 85% de Gaza está bajo órdenes de evacuación" y que la mayoría se ve obligada a hacinarse en playas o zonas urbanas supuestamente seguras, que igualmente son bombardeadas. Se vive una inseguridad permanente, y la población siente que "en ningún lugar está segura". No existe, dice, una diferencia real entre zonas clasificadas como seguras y aquellas que no lo son: la violencia afecta por igual a todas ellas.

El colapso sanitario y la violencia cotidiana

Incertis describe escenas desgarradoras en los hospitales de Gaza. A diario, las urgencias se ven desbordadas por la llegada masiva de heridos, producto de bombardeos y de disparos deliberados. "En todos los días teníamos niños con balazos en la cabeza y en el tórax. Veíamos el patrón de intencionalidad", afirma. Explica que el personal sanitario se enfrenta a decenas, o incluso cientos de víctimas al mismo tiempo, en una situación de extrema escasez de recursos. Añade que el patrón de los ataques demuestra una clara "intencionalidad" en los disparos contra civiles, con heridas en la cabeza, tórax y genitales.

Han tenido que extraer incluso fragmentos de proyectiles de tanques del abdomen de los niños y, con frecuencia, los menores son mayoría entre los heridos.

Según Incertis, los centros de distribución de comida —de los que solo quedan cuatro, según Médicos Sin Fronteras— se han convertido en auténticas "trampas mortales". "Ellos saben que es muy peligroso, pero no tienen otra opción que ir a por comida", relata, mencionando a amigos que, a pesar del riesgo, se ven obligados a acudir para poder alimentarse.

Estrés extremo y desgaste del personal humanitario

La situación, advierte Incertis, afecta del mismo modo a sanitarios y cooperantes. Todos trabajan "con el chip de la supervivencia", pero reconoce que están "quemados, deprimidos, muchos con síntomas de estrés postraumático". La mayoría de sus colegas han perdido familiares directos y el nivel de sufrimiento mental es "altísimo". La población sanitaria comparte la misma tragedia y agotamiento que el resto de los civiles.

Sin expectativas de futuro

En cuanto al futuro de Gaza, Incertis muestra una visión muy pesimista: "A corto plazo, no lo veo. El Estado de Israel se está comportando de una manera deleznable moralmente. La Unión Europea y Estados Unidos son coautores del genocidio. Esto se acababa mañana si dejasen de vender armas, pero hay intereses geopolíticos". Considera que la sociedad civil internacional es la que debe exigir responsabilidades a sus gobiernos, a los que considera cómplices directos de la catástrofe humanitaria.

También aclara que la sociedad gazatí está completamente agotada y sin opciones. Son conscientes de la situación de los rehenes y de la debilidad de cualquier administración civil, pero la prioridad para todos es que entre comida y cesen los bombardeos.

A pesar del desgaste, Incertis concluye que desea volver a Gaza si las autoridades se lo permiten, mostrando así su compromiso con la población local.