Edu García: "Violencia para condenar violencia. Una especie de oxímoron de la vergüenza"
El presentador de Radioestadio hace una reflexión sobre lo ocurrido en la última etapa de La Vuelta.
Alsina, buenos días. La edición de la Vuelta 2025 ya es historia y esta vez hemos tenido un empacho de emociones. Vingegaard ha ejercido su maestría y fue el mejor, pero no pudo lucir su rojo en el podio por las circunstancias archiconocidas. En menor medida, se lamentará para sus adentros de ser coetáneo de un tal Tadej Pogacar. En otra época, tendría problemas de vitrina.
Pero la cara reivindicativa de la ronda española se lo cargó todo, usar el deporte de altavoz suele ser habitual en muchas circunstancias y a veces, no de forma justificada. Este caso particular se retroalimentó por la indignación de muchos ciudadanos al ver el pedaleo del equipo Israel Pro Tech, cuyo dueño alardeó de montar y financiar el proyecto con la misión de lavar la imagen de su país. No fue expulsado y la actitud silente los organismos internacionales fue queroseno para la hoguera.
¿Por qué el Comité Olímpico Internacional tardó solo cuatro días en pedirle a las federaciones que hicieran todo lo posible para que ningún deportista ruso o bielorruso actuara al abrigo de su bandera? Insisto, cuatro días después de la incursión en el Dombás. Pues actuó con celeridad por verse vulnerada la carta olímpica, ya que la anexión de territorios fue explícita y declarada.
Y esa es la diferencia formal. Que los israelíes en Gaza o en Cisjordania campan a sus anchas y obran con impunidad, sin expresar en términos geo-políticos que esos territorios son "suyos" con todo lo de dentro (incluyendo a los deportistas bajo el paraguas del comité palestino).
Ayer fue un día muy triste con imágenes deleznables: intento de derribo al ciclista raso, vallas voladoras, señales con vida propia, bancos destrozados. Violencia para condenar violencia. Una especie de oxímoron de la vergüenza.