Alsina destaca los contrastes entre la política española y la británica: "Allí un líder con mayoría absoluta pierde el gobierno, aquí un líder que ni siquiera ganó las elecciones se resiste"
El director de Más de uno ha evidenciado como ante una situación de crisis en el partido del gobierno, el primer ministro de Reino Unido, Starmer se ha visto obligado a dimitir mientras Sánchez, en España, esquiva la convocatoria de elecciones.
Madrid |
Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Es una historia de ingleses, ya (que el domingo nos medimos a Inglaterra), que ayer desapareció la verja de Gibraltar y que el embajador británico dijo aquí que la roja es formidable.
Peter y Roger se conocieron en la universidad, hace sesenta años. Escuela de Artes de Cambrigde. Aunque uno terminó haciendo cerámica en Australia y el otro exponiendo sus esculturas en la Tate Gallery, antes se ganaron la vida como caricaturistas de prensa. Ellos no dibujaban, lo que hacían era plastilina. Caricaturas en tres dimensiones de los políticos británicos de la época que luego eran fotografiadas y usadas en las ilustraciones.
Peter y Roger ya habían cumplido cuarenta años cuando una televisión privada les propuso convertir los moldes de plastilina en muñecos de látex y hacerlos protagonistas de un programa de sátira sobre la actualidad de la semana. La idea les hizo gracia, se pusieron a la tarea y un año después, 1984, nació 'Su vivo retrato', que en inglés se dice…y que en España nunca aprendimos a decir como dios manda, creo yo. Aquí decíamos los Spitting Image.
En 1984 en España no había ni televisiones privadas -aún estaban Martín Ferrand y los Jiménez de Parga reclamándole a Felipe que abriera la mano a la libertad televisiva-, y aún tendrían que pasar cuatro años para que Javier Gurruchaga hiciera una parodia vitriólica de Felipe en la televisión única contratando a un actor que medía uno veinte y era clavadito (el vivo retrato) del presidente. En el sketch, rompedor para la época, Victoria Prego le dice: "hay que ver cómo le ha desgastado el poder". Seis años llevaba gobernando, dos menos que Sánchez.
Aunque los Spitting Image no llegaron a España hasta mediados de los noventa, cuando los compró Canal Plus y se puso las botas riéndose de Aznar, los espectadores de Televisión Española habían tenido noticia del programa a través de Documentos TV, que emitió dos reportajes sobre el fenómeno televisión británico como quien revela a su público la existencia de una especie exótica.
Las víctimas del Spitting primigenio eran Reagan, Thatcher y la familia real británica. Debieron de alucinar los espectadores de nuestra televisión oficial en 1986 al ver a la jefa del gobierno británico fabricada en látex orinando en el servicio de los hombres con sus ministros, por ejemplo.
Debieron de alucinar aún más los espectadores españoles, acostumbrados a la inviolabilidad televisiva de rey Juan Carlos, al ver cómo en el Reino Unido se hacía mofa de Isabel II, su marido el duque y la adicción sexual del príncipe Andrés, que aún no conocía a Epstein.
Digamos que el humor de los Spitting era bastante crudo, o bruto, para los cánones hispanos de la época. Incluso para los británicos. Reagan se morreaba con Thatcher todo el tiempo mientras intentaba aprenderse el nombre de su colega soviético Chernenko.
Nadie sabe si en la España de 2026 tendría público una sátira tan sulfúrica, tan hiriente, tan bruta con Sánchez, Feijóo y Obescal como víctimas de guionistas despiadados.
Contrastes entre la política británica y la española
En 2020 los Spitting fueron exhumados en el Reino Unido por una plataforma de streaming con Trump y Boris Johnson como nueva pareja protagónica y duraron dos años. Luego han sido resucitados de nuevo como serie en Youtube que ahora ofrece aquí Filmin. Y el que peor parado sale es el primer ministro, ya en caída libre, Keir Starmer. Al que Trump, un perfecto chiflado, humilla, somete y hasta empotra, con perdón, de mala manera. Hace ya nueve meses hicieron la parodia de Starmer sometido a un test de aptitud política.
Si su partido no para de bajar en las encuestas y es usted percibido como un líder amortizado, ¿cuál es el camino correcto? Resistir hasta que mi partido sea completamente inelegible, o sea, que nadie se plantee siquiera votarnos.
Keir Starmer se despidió ayer del Parlamento británico, hizo su último discurso y dejó el terreno libre a su relevo, Burnham. Digamos que la carrera política de Starmer terminó el mismo día que la de Miguel Ángel Gallardo, salvando las distancias. El primer ministro caído, descabalgado por su propio partido, es la prueba viviente de lo efímera que puede llegar a ser la gloria política y de que el futuro nunca está escrito. Pasó de la mayoría absolutísima de hace dos años al descrédito total con el que ha sido amortizado.
Contrastes entre la política británica y la española: allí un líder con mayoría absoluta pierde el gobierno, aquí un líder que ni siquiera ganó las elecciones se resiste a dar voz a los ciudadanos precisamente para no perderlo.
Que el presidente nuestro no se toma a su groupie Tezanos es cosa conocida. Que Tezanos le da un punto más de intención de voto por cada nuevo imputado que suma su partido, también. El Gobierno languidece. Hoy cantará victoria si el Tribunal Europeo dictamina que la ley de amnistía es conforme a la legislación europea. Celebrará el Gobierno la sentencia -ésta sí le parecerá justa- y en su derecho está en hacerlo porque la batalla jurídica la gana.
Pero cuídese el Gobierno de tomarse el aval como si esto fuera lo mejor que les ha pasado nunca a los españoles porque a los españoles nunca quiso el Gobierno, ni los partidos que lo apuntalan, pedir opinión a los españoles sobre este asunto. El partido que propuso la amnistía al Congreso, el PSOE, se presentó a las elecciones repudiándola. Repudiaba la amnistía cuando fue escogido por sus votantes. Y luego nunca quiso preguntarles. No parece que estén los españoles anhelantes, deseosos, ansiosos incluso de poder recibir a Puigdemont en el aeropuerto de El Prat y comérselo a besos como si todos fuéramos Miriam Nogueras.
El partido que propuso la amnistía al Congreso, el PSOE, se presentó a las elecciones repudiándola
El Gobierno languidece entre investigaciones judiciales y reveses parlamentarios. Ni siquiera un Puigdemont regresado y limpio de polvo y paja -o sea, la impunidad consumada y terminado de pagar el precio de la investidur- cambia el horizonte parlamentario de un gobierno que se sabe ayuno de mayoría social. Se atornilla el presidente y niega a los ciudadanos la posibilidad de expresar ya su voluntad en las urnas.
Jamás-nunca González
Se atornilla y atornilla a sus imputados. Una de las más ilustres, Mercedes jamás-nunca González…acude hoy al juzgado -no sé si en coche oficial- para responder a las preguntas del juez Pedraz sobre sus indagaciones internas a la UCO tras verse, encantada de hacerlo, con la fontanera a sueldo de Santos Cerdán. La directora de la Guardia Civil se vio con Leire cuando ya se había publicado en qué andaba esta señora y el interés que tenía en reunir munición para torpedear causas judiciales. En concreto, trece días después.
El número dos de García Ortiz también se vio con Leire. Y también cuando ya era sobradamente conocido a qué se dedicaban la famosa periodista de investigación y sus compadres. Villafañe la recibe en la sede de la fiscalía seis meses después de que El Confidencial publique la primera información sobre las cloacas y cuando ya ha trascendido la relación de Leire con Dolset, Cerdán y el abogado Teijelo, al que recibe en calidad de operador jurídico, sea eso lo que sea.
No recuerda el fiscal Villafañe cómo se gestó la visita porque él se reúne con mucha gente. Y no quedó registro porque no se registra la presencia de lo que llama operadores jurídicos. Esto no se lo esperaba la fontanera, seguro. Cambiar su condición de pocera o falsa periodista por el de operadora jurídica.
Lástima que Villafañe no se fijara mucho en ella. Ni siquiera se quedó con su nombre. Tuvo delante a la reportera más dicharachera de la España cloaquera y no le pidió ni un selfie. En España no tenemos spitting image. Y es una lástima. Porque los guiones de la sátira política se escriben solos.