Latorre, sobre la dimisión del delegado del Gobierno en Madrid: "Se va porque el PSOE no se ha portado bien con él, a pesar de lo bien que se ha portado él con ellos"
El director informativo de Más de uno expone en su monólogo la renuncia del cargo capitolino del Ejecutivo y su correlación con la acampada en Sol, así como el regreso de María Corina Machado a Venezuela y las protestas juveniles en Barcelona.
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Madrid |
Lo que siguió a la captura de Nicolás Maduro no fue una democracia. Juró en el cargo Delcy Rodríguez y la de Venezuela se convirtió en un dictadura tutelada por Estados Unidos. Hubo algún gesto, como la liberación de presos políticos, no todos, que estaban siendo maltratados en las cárceles del régimen pero nada hacía pensar en un tránsito a la democracia. Porque la premisa para una transición es que la oposición democrática pueda hacer política y para eso hay una condición inexcusable… y es que el líder de esa oposición no se encuentre exiliado y pueda vivir con seguridad en el país.
Hoy al menos ya se da esa condición mínima, previa, en Venezuela, porque María Corina Machado ha podido entrar y filmarse paseando por las calles de Caracas.
¿Cómo lo ha hecho? Eso supongo que lo sabremos algún día. Lo que sí sabemos es que lo había intentado otras siete veces y siempre había encontrado la puerta cerrada. Hoy cuenta ABC esa odisea… nunca mejor dicho, pues se trataba del regreso a casa… y como Delcy Rodríguez es el ama de llaves de Trump en Venezuela, se entiende que contaba con su aquiescencia para evitar la entrada de Maria Corina.
De hecho, lo que siguió a la captura de Nicolás Maduro no sólo no fue la democracia o una incipiente transición sino que Donald Trump no ha dejado de minar la autoridad política de la persona que podría pilotar esa transición.
Fíjense en lo que dice hoy un editorial de The Wall Street Journal: "El tan esperado regreso de María Corina Machado a Venezuela este domingo representa un desafío para el régimen de Delcy Rodríguez , pero también para la administración Trump. Si Estados Unidos realmente gobierna el país, como afirma el presidente Trump, debe garantizar la seguridad de la Sra. Machado".
Los disturbios en Barcelona y las reponsabilidades políticas
Oían a Alberto Núñez Feijóo culpar de la violencia en las calles de Barcelona al Gobierno y al alcalde de la ciudad Jaume Collboni calificar de muy grave lo sucedido.
Muy grave, es, desde luego. Ha habido más de 120 detenidos. Como dice La Vanguardia hoy: sorprende el nivel de violencia gratuita y pillaje. Quizás quienes andan idealizando la violencia que tiraniza Francia entiendan mejor lo que significa cuando un fenómeno muy parecido arrasa las calles de Barcelona.
Porque aquí no hay ni revolución sino pillaje, la peor de las tiranías que es la de la violencia que obliga a cerrar a los comerciantes y afrontar las pérdidas y que impide la vida normal de una ciudad.
Los detenidos son muy jóvenes. 72 de los 128 son menores de edad. Ahora… ¿Quiénes son los inductores de esta violencia? Es lo que están investigando los Mossos de Esquadra. La cita se difundió a través de redes sociales y de la plataforma anónima Blocus, que llamaba a replicar en distintas ciudades españolas las movilizaciones que se estaban produciendo en Francia por la “dignidad de los institutos”.
Es una protesta que ha prendido en Tik tok. Y ya al calor de las llamas, de los contenedores abrasados, lo que sobran, como en Francia, son los melenchones, que son aquellos que creen que la violencia es la partera de la historia, siempre que la violencia se ejerza desde el lado correcto, claro.
Los detenidos comenzaron a pasar a disposición del juez de menores, que podría acordar medidas cautelares de internamiento. La Fiscalía también estudia solicitar órdenes de alejamiento respecto de concentraciones para impedir que los arrestados puedan participar en nuevos disturbios.
Hay algo que destacar en la naturaleza de estas movilizaciones y es que la violencia no es el corolario de una protesta. No llega al final, después de que grupos radicalizados se enfrenten a la policía. No, aquí la violencia recorre de principio a fin la movilización. Se movilizan para la violencia.
La dimisión de delegado del Gobierno en Madrid y ausencia en las listas
Miren, las elecciones siempre lo complican todo. De hecho, hace unos días ya les informábamos del problema de seguridad que provoca la incorporación de delegados del Gobierno a las listas electorales. Tuvieron que cesar 6 delegados del Gobierno, incluida Pilar Bernabé, la de la Comunidad Valenciana en plena dana Adam.
Luego está el caso insólito del buen Francisco Martín. El buen Francisco Martín ha sido uno de los más aguerridos y disciplinados soldados de la infantería sanchista. Es costumbre ya que Sánchez utilice la delegación del Gobierno en Madrid como avanzadilla política y coloque allí a alguien de estrechísima confianza. Allí estuvo Mercedes González y allí estaba Francisco Martín. Y digo estaba porque ha dimitido. Pero no cesa por haber sido incluido en las listas sino precisamente por no haber sido incluido. De ahí lo peculiar del caso.
Le ha gustado tan poco a Francisco Martín, que lo ha hecho público a través de El País. La dimisión y sus razones. Martín era tan cercano a Sánchez que presidía el Bancal de Rosas, que era la asociación que canalizaba las donaciones en las primarias con las que Sánchez recuperó la secretaría general del PSOE.
En cualquier caso, Francisco Martín, deja un problemón. Porque él se ha negado (seguramente a instancias de Sánchez, ya les digo que era muy disciplinado) a desalojar la acampada de Sol y eso ha degenerado, no ya en un problema de orden público, que eso lo fue desde el principio, sino en un problema de salud pública.
Porque la lumpenización es evidente para vista, oído y olfato. Allí hasta las 8 quedan algunos moradores originales de la protesta, luego se van y llegan personas indigentes buscando refugio. Todo esto ha provocado un deterioro evidente del espacio público y un perjuicio innegable para los comerciantes. Ahora además se está investigando una agresión sexual producida en la acampada. Eso queda ahí y el delegado del Gobierno se va, porque el partido no se ha portado bien con él, a pesar de lo bien que él se ha portado con el partido.