Madrid |
Qué alegría haber dormido una hora más, qué bien empezar el programa ya de día –al menos en el Mediterráneo, ya sabemos que más al oeste aún no–, pero qué tristeza cuando se nos haga de noche a las 18:00 de la tarde. Incluso antes, dentro de pocos días.
Vienen las noches largas, así que toca aprovechar los días, la luz y el sol que entra en fase de tacañería.
La semana que empieza será más tranquila en lo meteorológico, aunque las secuelas de Adam en Valencia y Cataluña tardarán en desaparecer. Desde aquí, nuestra empatía total con las miles de personas que viven pegadas a palas, mochos, bayetas y gamuzas para recuperar las heridas que dejó el agua en sus hogares.
Es tremendo tener que limpiar de la mañana a la noche y seguir viendo barro y caos como si fuera el telar de Penélope. Un abrazo a todos los damnificados.
Buenos días a la buena gente.