Monólogo de Alsina

Alsina señala las "aguas turbulentas" sobre las que aguanta Óscar Puente: "El Gobierno catalán ha perdido la paciencia"

El director de Más de uno ha enumerado la sucesión de problemas que se le están acumulando al ministro de Transporte, que no consigue frenar la huelga de maquinistas ni solventar el caos en la red ferroviaria.

Carlos Alsina

Madrid |

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Fue el propio autor quien contó (y cantó) que la canción… original, lo que se dice original, no era. No es que la hubiera plagiado, dios le libre, es que había ido tomando ideas de aquí y de allá. La primera melodía que tuvo en la cabeza no era suya sino de Juan Sebastián Bach.

Johan Sebastian Bach fue un virtuoso del órgano y fecundo compositor. Y tampoco tuvo inconveniente en inspirarse, es decir, utilizar melodías que un siglo antes había escrito Paul Gerhart, que a su vez tampoco había visto problema alguno en hacer suyas melodías compuestas el año anterior por Hans Hassler porque la música, entiéndelo, no tiene dueño.

Tenía ya en su cabeza, por tanto, nuestro autor contemporáneo -que no te lo he dicho, pero se llama Paul, Paul Simon- una melodía de Bach. Luego se le metió en la misma cabeza el disco de un grupo de gospel, 'Los cisnes plateados'. Y cuando, entre Bach y los Silvertones tenía ya la canción encarrilada, en su cabeza resonó de pronto la frase que el líder de los cisnes cantaba en una de las canciones. "Seré un puente sobre aguas turbulentas si confías en mí". Y se la robó.

'Puente sobre aguas turbulentas' es una de las canciones más populares, escuchadas y versionadas, de Simon y Garfunkel, y también una de las últimas que grabaron antes de mandarse mutuamente a tomar viento. Cuando los tiempos se ponen difíciles, acuérdate de quien siempre está ahí para darte paz.

Igual pueden adoptar como himno esta canción, aunque solo sea hoy, los miles de personas que ya han visto su vida cotidiana trastocada por el enésimo temporal que sufrimos este invierno y los cientos de miles que amanecen con el corazón encogido por lo que puedan traer las lluvias sobre lluvia, tormentas sobre tormentas, agua sobre embalses al límite y cauces en riesgo de desbordarse.

Las aguas bajan turbulentas, desde luego, y el día se presenta otra vez complicado. Sobre todo en Andalucía, pero no solo en Andalucía. El aviso por las lluvias y el viento es naranja en el norte de Cáceres, provincia de Albacete, campo de Cartagena y costa de Baleares. Y amarillo en dos tercios del territorio peninsular. Y mañana, otra vez. Y el sábado, otra vez. De la semana que viene ni les hablo porque tampoco parece que vaya a ser muy diferente a esta.

Hace justo dos años estaba el presidente de la Junta viendo a ver cómo llevar barcos con agua potable para paliar los efectos de la tremenda sequía que padecía la comunidad andaluza, dos años después estamos en el extremo opuesto, no se da abasto para evacuar tanta agua.

Y aún hay que felicitarse de que siendo enorme el trastorno y siendo enormes los daños materiales que ya han causado las inundaciones, no hay que llorar lo único que es de verdad irreversible, que es la pérdida de vidas. Guardia civil, bomberos, unidad militar de emergencias, 112, policías locales acumulan ya muchas horas de agotador trabajo.

Puede servirnos también la canción de Simon y Garfunkel para hablar del puente más famoso que hay en España. Que es el ministro. Óscar Puente. Él sí que aguanta (de momento) sobre aguas turbulentas. Lo siguen siendo. Turbulentas porque funciona a medio gas la línea de alta velocidad Barcelona-Madrid. Turbulentas porque aún pasarán muchos días antes de que vuelvan a circular los trenes entre Andalucía y Madrid. Turbulentas porque en Cercanías Cataluña no hay un tren que pase a su hora. Turbulentas porque el Gobierno catalán ha perdido la paciencia con el ministerio.

Turbulentas porque está convocada una huelga del sector ferroviario la semana que viene sin que el ministro Puente (sobre aguas turbulentas) consiguiera ayer convencerles de que parar el servicio no es necesario. No porque se esté parando él solo, a base de encadenar incidencias, sino porque su ministerio es receptivo a las demandas de los trabajadores ferroviarios.

Esto de ahora ya no cabe llamarlo, ¿cómo era?, souflé anímico. Esto de ahora son exigencias concretas de aumento de plantilla, más inversión en mantenimiento y menos externalizaciones de algunas tareas.

Defcon 2 en las sedes del PP y el PSOE

Para aguas turbulentas, en fin, las aguas electorales que trae el Ebro. Este puente termina el domingo con los aragoneses votando. Defcon 2 en las sedes del PP y el PSOE. Los populares rebajan expectativas porque temen que a Azcón le vaya peor que a Guardiola: no ya que apenas gane un escaño, sino que lo pierda. Con Vox restregándole su subidón y proclamándose vencedor aunque quede tercero.

Y en el PSOE, sudor frío por si el desplome previsto se queda corto y aún es más desplome. Ha recurrido el partido, su antiguo líder, y ex presidente autonómico Marcelino Iglesias para que grabe un mensaje telefónico a votantes en potencia usando las pensiones como arma arrojadiza, como en los viejos tiempos.

En realidad, ni los pensionistas han perdido un solo euro ni lo van a perder. Como sabe Marcelino Iglesias, con quien luego hablaremos, como sabe Pilar Alegría y como sabe cualquiera. El mensaje telefónico es revelador porque el PSOE, más que pedir el voto, lo ruega.

El PSOE, más que pedir el voto, lo ruega

Ya te digo si anda necesitado el PSOE de que el personal le vote. Las encuestas reflejan que la fidelidad de sus votantes en Aragón está por debajo del 60%. A ver si era este el famoso voto rogado. Vótanos, aunque te hayamos perdido, vótanos, te lo ruego.