Monólogo de Alsina

Alsina reprueba el papel de "socorrista" de Sánchez: "Ha dicho sobre Zapatero exactamente lo mismo que dijo sobre Santos Cerdán"

El director de Más de uno ha ironizado sobre el ojo crítico del presidente del Gobierno para detectar la verdad y la mentira y que, a pesar de haberle fallado varias veces, lo sigue utilizando con convencimiento para defender a Zapatero.

Carlos Alsina

Madrid |

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Salvo Rosa Belmonte, que es una enciclopedia de la televisión popular, casi nadie recuerda cuál fue la primera vez que Belén Esteban dijo que ella por Andreita mata.

Eso, separando las sílabas: ma y to. Es incluso posible que no es que nadie lo recuerde, es que nadie lo supo nunca: si fue en una enganchada con María José Campanario en la que ésta le dijo que a la hija mejor no se la llevara al campo (y que tomara más fibra) o fue en un 'Sálvame' en respuesta al Defensor del Menor.

El caso es que Belén Esteban (año 2009, gobernaba Zapatero) quedó como la encarnación popular de la madre leona que protege como una fiera a su cachorra. Muy por encima de lo que antes había sido la Pantoja con Paquirrín o María Teresa Campos con Terelu. Defender a muerte a los hijos, para que se deje en paz a los hijos y para preservar a los hijos -sobre todo si son menores- de la fiscalización popular ha sido constante de un montón de famosos. Y de políticos famosos, también.

José Luis Rodríguez Zapatero no ha matado nunca a nadie -por más que una parte de la opinión publicada esté dispuesta a creer que es el descuartizador de Majadahonda-, pero sí se implicó en la protección de sus hijas cuando se difundió la foto de familia con los Obama (año 2009, en los mismos días del yo mato) y hubo quien hizo escarnio regodeándose del vestido de dos adolescentes. No sólo porque ellas no tenían la culpa de que su padre fuera presidente del gobierno de España sino, sobre todo, porque eran menores de edad.

Hoy las hijas de Zapatero son treintañeras que tienen empresa propia y responden como adultas de su actividad, sus ingresos, sus gastos, sus facturas y sus declaraciones tributarias. Como adultas y sean hijas de quien sean. No es un secreto, y no es delito, que su padre echó una mano para que consiguieran clientes hablando, por ejemplo, con editores de medios con los que siempre tuvo una relación fructífera.

Que Zapatero haya abierto algunas puertas y les haya conseguido contratos a las hijas es perfectamente lícito precisamente porque ya no tiene cargo público. Que las hijas hayan cobrado sus servicios profesionales a un precio (en algunos casos) muy superior al de mercado tampoco constituye un delito: si el cliente está dispuesto a pagarlo, él sabrá.

No es el coste de su trabajo, y mucho menos ser hijas de Zapatero, lo que las ha llevado a estar, desde ayer, imputadas por la Audiencia Nacional. Daría igual que fueran dos perfectas extrañas si su empresa se hubiera prestado, supuestamente, a camuflar el trasiego de dinero vinculado a otras actividades (éstas sí) ilícitas.

Es decir, que lo que pesa sobre Alba y Laura Rodríguez Espinosa no es que maquetaran informes a precio de oro, sino que no fuera ése el motivo real por el que se las pagaba; que tanto Análisis Relevante como Inteligencia Prospectiva lo que estuvieran pagando fueran gestiones de su padre para conseguir el trato de favor de Sánchez a Plus Ultra y que, ahí sí, ellas sirvieran como destino final del dinero precisamente por ser las hijas: quien estaba cobrando, en verdad, era el padre. Todo esto es la sospecha, o la hipótesis, que la instrucción judicial habrá de sustentar o descartar. A día de hoy, y habiendo declarado ya Zapatero, descartada salta a la vista que no está.

Lo que pesa sobre Alba y Laura Rodríguez Espinosa no es que maquetaran informes a precio de oro, sino que no fuera ése el motivo real por el que se las pagaba

Uno de los indicios para sospechar que se pagaba otra cosa, no su labor de expertas en el mundo digital, es la precariedad de medios con que contaba su empresa What the fav, sin personal ni infraestructura, sostiene la UDEF, para prestar el servicio que facturaban.

Curiosamente, es lo mismo que sostiene la UCO sobre el novio de Ayuso, sospechoso también de corrupción en los negocios: que una de sus sociedades facturaba a Quirón por una labor de consultoría que no tenía medios conocidos para poder prestar. Cobrar, y facturar, por un servicio ficticio es un fraude, seas novio de, hija de, o seas nadie.

La diferencia es que el novio no estaría camuflando cobros por haber influido en las decisiones de su novia, Ayuso, como presidenta del gobierno autonómico, sino el trato de favor que le dispensó a él una empresa privada (Quirón, con el negocio de las mascarillas) y que él habría devuelto comprándole a un directivo una sociedad irrelevante a un precio desorbitado. Presunta comisión encubierta, a ojos de la UCO.

Es decir, que por más que Pedro Sánchez se empeñe en presentar como un hecho que Ayuso es corrupta (luego va dando el presidente lecciones de rigor y precisión jurídica) la presidenta no aparece mencionada hasta ahora (y van dos años) ni en la investigación del fraude fiscal ni en la investigación de los negocios de Quirón y González Amador.

En el caso Plus Ultra, sin embargo, el imputado es Zapatero y lo es por haber cobrado, presuntamente, por gestiones ilícitas ante el gobierno de Sánchez, es decir, tráfico de influencias. Si el actual presidente se aplicara a sí mismo la plantilla que usa con Ayuso no le quedaría otra que tacharse a sí mismo de corrupto.

Si el actual presidente se aplicara a sí mismo la plantilla que usa con Ayuso no le quedaría otra que tacharse a sí mismo de corrupto

Declararán como imputadas las hijas de Zapatero y declarará su secretaria Gertrudis Alcázar, que no sólo se ocupaba de concertar las citas del ex presidente sino que consultaba con el gestor cuántas facturas debía emitir, y con qué concepto, para que Zapatero cobrara de Análisis Relevante. Si pactas el concepto y la cuantía cabe sospechar que es porque no ha existido un servicio real, y tasado, de consultoría.

Los audios de ZP

Ayer se difundieron los audios de la declaración judicial de ZP. Y en ellos hay un pasaje que hasta ayer no se conocía. Zapatero, a preguntas de su abogado, admitiendo que una gestión para Plus Ultra sí que hizo. No con el gobierno, sino con el Banco Santander.

No ayuda a confiar en la solvencia del imputado que, habiéndose pasado dos meses afirmando que no movió un dedo por Plus Ultra ahora admita con naturalidad que algún dedo sí movió. Como no ayuda que habiendo gobernado un país y batallado (y legislado) contra los paraísos fiscales le diga al juez que él no sabe qué es una sociedad offshore.

Tampoco es que sea física cuántica, una sociedad off shore es aquélla que alguien crea en un país que no es el suyo y donde la fiscalidad le es favorable para usarla como vehículo de operaciones económicas que, en realidad, no hace esa empresa porque es una simple tapadera. Si Zapatero no tuvo tiempo en siete años de gobierno para aprenderlo, ya podía habérselo estudiado este último mes.

Pedro Sánchez dijo ayer, en su papel de socorrista de ZP, que en 2007 la legislación no era la de hoy. Se refiere a los regalos de las joyas. Llamativo, porque Zapatero no ha dicho aún no que las joyas fueran regalos ni que las recibiera en 2007 (eso quien lo dijo fue Mañaneros).

La ley era la misma en lo que se refiere a la obligación de informar a Hacienda de que tienes un millón más de euros que antes. Sánchez se ha hecho un remake de sí mismo y ha dicho sobre Zapatero exactamente lo mismo que dijo sobre Santos Cerdán.

El presidente da la cara por uno con la misma convicción con que la dio por el otro después de preguntarle por las sospechas y de que Cerdán se proclamara inocente y víctima de una persecución inaceptable. Hasta que Sánchez cambió de opinión y dijo todo lo contrario.

No digo yo que Zapatero vaya a acabar como Santos Cerdán, ni que sea culpable de los delitos que se le investigan. Pero sí que visto el ojo clínico de Sánchez para detectar quién dice la verdad y quién le engaña, quién es de fiar y quien no, esta proclamación de confianza y empatía más que un favor es un baldón. Puesto a defender a ZP ya podía haber dicho: yo, por Zapatero…