Alsina reprocha a los ministros sus críticas contra el juez Peinado: "Compitiendo entre ellos por ver quién la dice más gorda"
El director de Más de uno ha señalado las denuncias realizadas por Óscar Puente y Félix Bolaños contra el auto que llevará a juicio a la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, ambos reivindicando su experiencia como juristas.
Madrid |
Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Es la historia del torero más corto en la historia de la tauromaquia. No por tonto, que no lo era, sino por breve. Su carrera taurina duró ¡un día! Y al toro solo lo vio de lejos. Ocurrió en 1927, pronto se cumplirán cien años. Ignacio Sánchez Mejías, matador, lector, dramaturgo y un poco psicólogo, reunió en su finca de Sevilla a los jóvenes poetas del momento.
Fue la gran farra fundacional de la generación del 27, como sabe el ministro Urtasun, devoto de Lorca y de su llanto pero no tanto del Sánchez Mejías aún vivo. El diestro, que había hecho dinero, era mentor y mecenas de poetas que a menudo no ganaban una peseta. Cinco meses antes de la gran jarana, Rafael Alberti fue a llorarle a Ignacio porque andaba canino.
Y este, falsamente conmovido, le ofreció de inmediato un puesto en su cuadrilla. Alberti, a diferencia de Urtasun, era gran aficionado a los toros, pero para verlos. De lejos. De torear no sabía una palabra, pero convencido por el diestro de que solo tendría que hacer bulto, aceptó el empleo y se fue con él para Pontevedra. Vestido con el traje de luces prestado que le cedió Mejías -naranja y negro, traje de luto por la muerte de Joselito-, con montera también prestada -ésta era de Cagancho- y capote ajeno, naturalmente, para hacer el paseo, Rafael Alberti debutó aquel día como peón de pega.
El susto le duró al poeta la tarde entera. De regreso al hotel, resignado a la evidencia de que dios no le había llamado por el camino del albero, vio terminado su desempeño taurino porque Sánchez Mejías decidió justo aquella noche que se retiraba. Se retiró de verdad, no como Morante. Siete años pasaron hasta que volvió a vestirse de luces, agosto del 34, y fue para morir corneado y víctima de la gangrena, inspirando el llanto más conocido de Federico. Alberti, el falso torero que solo duró un día, debutó cincuenta años después en el Congreso como diputado de las Cortes Constituyentes.
Lidia de ministros en el Congreso
A las nueve de la mañana de cada miércoles, el Hemiciclo del Congreso acoge la lidia de ministros a cargo de los diestros que presiden los grupos parlamentarios.
Pero lo de esta mañana más que corrida es capea. Sesión de control de peones y banderilleros. En ausencia de Pedro Sánchez, que está en China; de Carlos Cuerpo, que está en Washington; de Yolanda Díaz, que está en Vilagarcía de Arousa porque ella es más de cercanías (y porque no le permiten viajar a Palestina), el gobierno acude al tentadero sin cabeza visible y con los ministros compitiendo entre ellos por ver quién la dice más gorda sobre Juan Carlos Peinado en la confianza de que lleguen hasta la China las reseñas de prensa y el marido de Begoña Gómez ponga nota al compromiso con la causa, y la fiereza declarativa, de sus subalternos.
Reinciden algunos de los ministros en arrimarse tanto -Bolaños, portavoz oficioso de jueces anonimizado, o el reaparecido Óscar Puente, que nunca deja de recordarnos que él es jurista, o sea, abogado…reinciden no tanto en atizar al juez instructor, dos años llevan arreando, como en hacer pronósticos sobre cómo terminará este caso.
Pronósticos de juristas, poca broma. Aunque el pronóstico sea siempre el mismo para todos los casos que incomodan al presidente ---todo quedará en nada, no hay caso, pronto será archivado--- y a riesgo de quedar como pésimos pronosticadores. Lo del fiscal general iba a quedar en nada y salió condenado (quién se acuerda ya del fiscal general, sino él mismo y Conde Pumpido). Lo del hermano de Sánchez iba a quedar en nada y el juicio será el mes que viene.
Lo de Begoña Gómez iba a quedar en nada y está procesada. Pronto añorará el coro de ministros-abogados de Begoña Gómez al juez Peinado. No porque vaya a jubilarse, sino porque a partir de ahora ya no podrá despacharse el asunto dándole un viaje al juez y repudiando sus autos. En el momento en que comience el juicio, Peinado ya será historia, el juez que lo presida será otro y quienes habrán de valorar si hubo o no hubo delitos son los miembros del jurado. Que, a diferencia de Óscar Puente, no habrán ejercido el derecho pero son los encargados, según la ley, de establecer si se ha probado culpabilidad o, en caso contrario, prevalece la inocencia.
Pronto añorará el coro de ministros-abogados de Begoña Gómez al juez Peinado
Hoy la diputada Nogueras, que es diestra (no torera sino de derechas), pregunta al ministro Bolaños si cree que la justicia española garantiza la libertad de expresión. Y él es la prueba de que la garantiza. Incluso para sugerir que un juez fuerza la interpretación de la ley para sentar en el banquillo a Begoña. Claro que la pregunta más delicada, en esta corrida de subalternos, se la hará la diputada del PP Ester Muñoz.
La pregunta es: "¿Ha merecido la pena, ministro?" "¿Mande?", podría responder el aludido. ¿Ha merecido la pena el qué? Ah, esto es como las columnas de prensa. Si el título te ha dejado intrigado, lee lo que viene luego. El riesgo es que preguntes "¿Ha merecido la pena, ministro?" y la respuesta sea "sin duda, da igual a lo que se refiera".
El bajón de la economía global que ha desatado Donald Trump
Carlos Cuerpo, vicepresidente primero en sustitución de la añorada María Jesús Montero, se encuentra en Washington para asistir al bajón del Fondo Monetario Internacional en su diagnóstico de la economía del mundo. Menos crecimiento y más inflación (precios más altos) como consecuencia de la guerra en Irán y la incertidumbre sobre incertidumbre que Donald Trump ha inyectado al planeta. Mayor inflación significa también tipos de interés más altos a cargo de los bancos centrales, es decir, más dificultad para el crédito de empresas y particulares.
El emperador, o sea, Trump, sigue cacareando lo magnífico que es todo lo que emprende, lo doblegado que está el gobierno iraní y el negocio fabuloso que supondrá la reapertura del Estrecho de Ormuz. Pero su negociación ---también cacareada--- con Irán no ha dado resultado alguno. Trump sigue perdiendo amigos. El Papa nunca lo fue, él no cuenta, pero Giorgia Meloni sí.
De los gobernantes europeos, y quitando a Orban -que en paz descanse-, Meloni siempre fue la más generosa con el arrogante del pelo naranja. Pero ahora Meloni ha hecho tres cosas que han irritado a Trump. Desmarcarse de su guerra en Irán, suspender el acuerdo de Defensa con Israel (cielos, parece Sánchez) y salir en defensa del Papa (cielos, parece Sánchez). En hermosa escena de patio de colegio, Meloni ha dicho que es inaceptable tratar al Papa de débil y cobarde y Trump ha dicho que la inaceptable es ella. Rebota, rebota y en tu culo explota. El presidente debería trasladar el despacho oval a un jardín de infancia.
El presidente debería trasladar el Despacho Oval a un jardín de infancia
CIS en Andalucía
Por cierto, hablando de María Jesús Montero, candidata del gobierno a la presidencia andaluza. Ayer publicó una encuesta el Centro de Estudios Andaluces, más conocido como el CIS andaluz. Porque depende de Presidencia, como el CIS, y porque pregunta a los ciudadanos a quién van a votar, como el CIS. La encuesta dice que Juanma Moreno tiene al alcance la mayoría absoluta y saca el doble de escaños que ella, que no llegaría ni a treinta. ¿Y qué dice la ex vicepresidenta?
La ex vicepresidenta del gobierno que puso a Tezanos a sesgar las encuestas políticas del CIS criticando que el CIS andaluz barra para el PP. Si es que hay que reirse.