Alsina, después de las novedades en el caso Leire: "Es al PSOE a quien hay que preguntarle hoy por qué nos ha mentido tanto"
El director de Más de uno se ha mostrado contundente en un monólogo en el que ha explicado como el partido en el Gobierno supuestamente ideó un entramado para sabotear investigaciones judiciales en su contra.
Madrid |
Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Tenía nombre artístico, porque era artista, pero todo el mundo sabía que era hermano del presidente. Así que cuando resultó agraciado con una dirección general -despacho, presupuesto y mando- a nadie le alcanzó a sorprender. Sus colegas lo vieron hasta normal: si tu hermano preside el país y tú eres actor, cómo no vas a desempeñar la dirección general de Cinematografía. Más aún si los dos sois del partido en el poder y tú hiciste tus pinitos, además de en el teatro, en la política y el sindicalismo.
Rodolfo Landa se llamaba, en verdad, Rodolfo Echevarría y era hermano del presidente de México. A diferencia de David Azagra, que se llama, en realidad, David Sánchez y es hermano de Pedro, su popularidad fue anterior a la llegada de su hermano al poder y no fue fruto de una causa judicial por nepotismo y tráfico de influencias sino por las películas que había con María Félix y Jorge Negrete y por su carrera en el teatro: estuvo en el elenco inicial de la obra 'El gesticulador', la historia de un farsante que se hace pasar por héroe nacional y, de tanto repetir su impostura, acaba creyéndosela él mismo.
Como si fuera el Rayo (no Vallecano, sino de la justicia) que no cesa, hoy quien se sienta en el banquillo es el hermano. Comienza en Badajoz el examen a los hechos que la Audiencia Provincial consideró presuntamente delictivos. En resumen, crear una plaza a la medida del hermano de Pedro Sánchez en 2017 para que pudiera cobrar de la Diputación Provincial y otorgándole trato de favor sobre otros posibles candidatos. Se sientan en el banquillo David Sánchez Pérez-Castejón y otros diez procesados.
El más conocido, aparte del hermano, el ex presidente de la Diputación, árbol caído y juguete roto de la última convocatoria electoral, Miguel Ángel Gallardo. Los juicios se celebran para examinar testimonios y pruebas y no terminan siempre con los procesados condenados. Sánchez el músico podría quedar exonerado. O no, en cuyo caso habrá que ver si desentraña el tribunal la incógnita que dejó en el aire la jueza que investigó: si hubo tráfico de influencias, con la influencia de quién se traficó. Es decir, quién fue la persona que, desde fuera de la Diputación, movió sus hilos para que el hermano del presidente obtuviera la plaza. O, por concluir, si quien movió los hilos para que colocaran a su hermano fue Sánchez, Pedro, antes de ser presidente.
El presidente Sánchez, ayer más gesticulante que nunca en la fresca rueda de prensa que ofreció en Roma -fresca de frescura, o de impostura, o de a mí todo me resbala-, llegó al gobierno de España hace ahora ocho años. 2018. Para entonces, Santos Cerdán León, uno de sus apóstoles más queridos, aterrizado en la segunda línea de Ferraz desde Navarra, ya tenía un trato estrecho con un tal Vicente Fernández, colocado en un puesto tan estratégico para el control (o mangoneo) de empresas públicas como la presidencia de la SEPI.
El auto del juez Pedraz conocido ayer recoge cómo el presidente de la Sepi Fernández, compadre de Cerdán, inicia una relación muy fructífera tan pronto como en 2019 con la militante socialista que ha sido colocada en el departamento de comunicación de la empresa pública del uranio.
Ella se dice periodista y socialista, qué más méritos hacen falta para ser agraciada con un sueldo público. El PSOE está recién llegado al poder, como quien dice, y el triángulo Cerdán-Leire-Martínez ya está fundado. Años después descansará sobre este mismo triángulo, al que se unirá Javier Pérez Dolset con sus grabaciones villarejas bajo el brazo, la maquinaria para obstruir, neutralizar o desbaratar investigaciones judiciales que afecten al partido o sus dirigentes.
Incluyendo el dinero con el que se engrasa esa maquinaria y que el PSOE hace llegar a Leire y otras personas camuflado bajo servicios ficticios y elaborando facturas falsas. Está imputada la gerente del Partido Socialista. La actual gerente, Ana María Fuentes, sucesora de Mariano Pavón, el gerente que después fue recolocado de presidente de la empresa del uranio, que si puertas giratorias me decías.
Sintetizo: el partido que gobierna España fabrica facturas falsas para encubrir que está pagando a un grupo de personas con el fin de que saboteen investigaciones judiciales. Y lo hacen invocando al líder del partido, Pedro Sánchez, que es quien ha dirigido una carta a la ciudadanía (abril de 2024) denunciando la persecución judicial de su esposa y quien tiene en Santos Cerdán a su encarnación viva en Ferraz.
El partido que gobierna España fabrica facturas falsas para encubrir que está pagando a un grupo de personas con el fin de que saboteen investigaciones judiciales
Puso gran empeño ayer la dirigencia socialista en matizar que la presencia de la UCO en su sede no era un registro sino un requerimiento de documentación (casi doce horas estuvieron los agentes) y puso gran empeño en proclamar que no era una financiación irregular del partido lo que se investigaba. Y así es. No es cómo se financia el partido. Es cómo el partido financió, delinquiendo, a un grupo liderado por su secretario de organización para que delinquiera. Presuntamente. A veces la aclaración, lejos de aliviarlas, empeora notablemente las cosas.
Un partido indignado
Cuando El Confidencial empezó a publicar sospechas sobre esta actividad encubierta lo bautizó como las cloacas del PSOE. Indignó enormemente a los socialistas, que entonces aún tenían en los altares a súper Santos Cerdán, canonizado por el santón oficial del partido, que aún era José Luis Rodríguez Zapatero. Se indignaron, digo. Por llamarlo cloacas y por señalar a Cerdán.
Cuando luego salió a la luz la participación de este personaje inefable llamado Leire Díez, la falsa periodista fontanera, se volvieron a indignar por atribuirle un vínculo privilegiado con la secretaría de organización. Dijeron, proclamaron, repitieron que esta señora era una militante sin más que estaba haciendo una actividad particular de la que sólo ella era responsable. El secretario de organización del partido declaró que Leire no era nadie en Ferraz. La portavoz del partido, señora Peña, declaró que Leire no cobraba del PSOE.
El auto del juez presume que el partido pagó más de ciento ochenta mil euros al grupo de fontaneros de Cerdán maquillándolo a través de sociedades externas controladas por empresarios afines. Y que se financió con veinte mil euros al digital Crónica Libre para que hiciera de altavoz (o ventilador) camuflándolo como campaña de publicidad. Es al PSOE a quien hay que preguntarle hoy por qué nos ha mentido tanto. Y tanto. Y tanto. Y tanto. Leído el auto del juez, todo era como parecía que era y como el PSOE negó que fuera.
Leído el auto del juez, todo era como parecía que era y como el PSOE negó que fuera
Ya es mala suerte para el Gobierno que haya tantas similitudes en los casos que investiga la justicia. Que la SEPI esté en el centro del rescate de Plus Ultra y el ex presidente de la SEPI anduviera ofertando su influencia, de la mano de Leire, a empresas privadas. Que Leire y sus colegas recibieran pagos por servicios opacos a través de sociedades que fingían tener a Leire como consultora, la consultoría como tapadera de tráfico de favores, como (presuntamente) ocurre en el caso Zapatero. O que el partido sostuviera con campañas de publicidad perfectamente estériles a digitales para que dieran pábulo a su relato y sus intoxicaciones villarejas. Resulta que estaba doctorado el PSOE en aquello mismo que denunciaba.
Sánchez desinhibido
El secretario general del partido sospechoso de falsear facturas y financiar la obstrucción a la justicia, o sea, Pedro Sánchez, vio naufragar ayer su plan para asociar su figura al Papa. Brújula moral lo llamó, mientras la UCO aún estaba recabando papeles en Ferraz y trascendía que la gerente del partido también está investigada. Este Serrano fue luego colocado en la presidencia de Correos.
Al presidente se le preguntó ayer si mantiene su apoyo a Zapatero. La pregunta pertinente empieza a ser si él está en condiciones de apoyar a alguien. Con facturas falsas para pagar una campaña contra jueces, fiscales y guardias civiles ejecutada en su nombre y por su secretario de organización ya puede volver a alegar ignorancia -el famoso presidente en Babia- que la responsabilidad política no hay tiene forma ni de diluirla ni de orillarla.
Puede que la de ayer fuera la rueda de prensa más desinhibida de Pedro Sánchez. Nada de lo que sucede le concierne, nada le afecta. Adelantar las elecciones no tendría sentido, sostiene, porque la Constitución dice que las legislaturas son de cuatro años -también dice que los presupuestos son anuales, presidente- y porque la sociedad reclama estabilidad y esa estabilidad la encarna él -dando la espalda, al Parlamento, se entiende, donde carece de mayoría que secunde sus proyectos y donde no se atreve a presentar una cuestión de confianza-. Puede que el argumento más inquietante de todos los que aportó para sostener su personalísimo enroque es éste que dice que convocar elecciones paraliza el país y no estamos para eso.
En 2019 le recordamos en este programa al presidente, con él presente, que en 2016 no le preocupaba nada que se repitieran las elecciones hasta treces veces con tal de no facilitar la investidura de Rajoy. Llamémoslo parálisis al cubo.
Atornillarse a la poltrona presidencial es justo esto: sostener que no pasa nada porque no haya investidura cuando el investido es otro y afirmar que es nocivo para el país convocar elecciones porque lo sume, pobre España, en la parálisis. Sánchez, en modo inverecundia, que diría Elena Salgado, la inverecundia, salvando a los españoles de sí mismos.
Porque si gobernara la derecha, entiéndalo, el país se iría al garete. Hay que proteger a los ciudadanos de sí mismos y su voluntad en las urnas, alabado sea el presidente. Sánchez, al rescate de los españoles. Tal como María Jesús Montero fue al rescate de los andaluces y obtuvo el peor resultado de la historia. El Sánchez de hace ocho años es quien no podría apoyar a este Sánchez desinhibido, inverecundo, de ahora.