Monólogo de Alsina

Alsina critica el nuevo "cuentito" de Sánchez para no presentar Presupuestos: "Ahora hay que sudar la camiseta de la guerra"

El director de Más de uno ha mostrado su hartazgo de la sucesión de excusas que el presidente del Gobierno ha dado para aplazar la elaboración de las cuentas generales, desde la Navidad, pasando por las elecciones autonómicas hasta la subida del petróleo.

Carlos Alsina

Madrid |

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. La historia del padre no biológico que hoy es santo protector de todos los padres cristianos y, por extensión, de todos los padres españoles tengan o no mano para trabajar la madera. O sea, San José, en su día medio festivo. Patrón de los buenos padres, que son legión, y de los padres abominables, que también hay algunos.

Durante siglos, la Iglesia católica tuvo a San José borrado de la historia. Cancelado. Como le pasó a Zapatero en el PSOE por haber congelado las pensiones. Nadie quería saber nada de él. Era innombrable. Hasta el siglo XIV, San José fue un elemento problemático. Desaparece de los evangelios como los actores de reparto en los seriales, sin explicación, sin duelo, sin sepultura, sin reliquias.

No se le dedica una iglesia hasta el año mil cien en Bolonia. No hay otros santos que se llamen José, en su honor, hasta pasado el mil quinientos. Su reputación como ideal de hombre de familia y protector de su santa esposa y de su hijo divino es muy tardía. Hace un año se hizo esta pregunta la escritora Sandra Miesel en la revista Catholic World Report: ¿Se imaginan un mundo sin San José, un mundo en el que no aparece en el misal, ni en el calendario litúrgico, ni en las letanías de los santos? Pues ese mundo existió. Se llamaba Cristiandad. Los primeros catorce siglos de su historia.

El Protoevangelio de Santiago estaba proscrito. Había alcanzado difusión en las iglesias orientales de los primeros siglos, pero no era canónico. A cambio, era uno de los textos que más detalles ofrecía sobre la historia, supuestamente auténtica, de José. Que no era un hombre maduro sino un verdadero vejestorio.

Un señor de noventa años, viudo, con cuatro hijos talluditos y dos hijas, al que convoca el Sacerdote junto con los otros viudos del pueblo, porque hay que elegir esposo para María, adolescente sin mancha. Se plantan allí los viudos y son informados del proceso de elección. Del bastón de uno de ellos brotará un lirio, una suerte de lotería prodigiosa inspirada por dios.

Y va el lirio y sale del más viejo de los viudos, el pobre José que, agobiado, pide ser eximido porque se va a reír de él hasta el último de los hijos de Israel. Pero el sacerdote insiste y José transige. Habrá boda, incluso aunque María quede embarazada antes del enlace y José tema haber descuidado su tarea protectora y dejado a la joven indefensa ante algún canalla.

Él mismo será sospechoso de haberla asaltado. Hasta que el sacerdote, omnipresente, resuelva las dudas dando a beber a los dos el agua delatora: aquel que la bebe es enviado a la montaña y si vuelve sano, es que no ha pecado. Vuelve José, más viejo que nunca pero como un roble. Y vuelve después María, preñada pero inmaculada.

Fue la historia, o leyenda, o cuento, que circuló entre los primeros cristianos. Pero María-madre, fue eclipsando al carpintero con familia de antes y José cayó en la irrelevancia. Mucho antes de ser rescatado. Mucho antes de que se rescribiera su historia. Mucho antes de ser patrón de los padres, y de los carpinteros, y mucho antes de que su día fuera, también, el día grande de las Fallas.

'La cremà', que suena más bonito que la quema aunque de eso se trata. De quemar lo viejo y celebrar lo que está empezando. De quemar los monumentos y quemar los ninots que, como yo, no alcanzaron votos suficientes para que nos brotara un lirio del bastón y la divina providencia nos eximiera de las llamas con la gracia del indulto.

Un nuevo relato del presidente

Las historias, el relato, es lo más viejo que tiene inventado el hombre. El relato del día es cómo un presidente comprometido con la paz en Irán y con la guerra en Ucrania se agarra a la nueva crisis que sacude el mundo como enésima coartada para seguir ignorando la Constitución y transgrediendo el mandato de entregar al Parlamento el documento que recoja en qué pretende invertir el dinero que tributan, con esfuerzo, sus gobernados.

O cómo Pedro Sánchez, San Pedro para la militancia socialista, Super Pedro Bro, para la ministra Ana Redondo conjuga el no a la guerra de Irán con el sí a la guerra contra Putin. Compromete mil millones de euros más de ayuda militar a Ucrania. El sí a la guerra contra Putin que Zelenski celebra y agradece y del que los partidos del extremo izquierdo del tablero político reniegan.

Y como Super Pedro, comprometido defensor del derecho internacional y el respeto a las leyes, encuentra en la guerra de Irán su nueva excusa para estirar hasta la parodia la broma pesada en que está instalado desde hace tres años. El cuentito de que su obligación es presentar Presupuestos solo cuando tenga garantizado que Junts per Catalunya se los apoya, el cuentito de que él y su lugarteniente, María Jesús Montero, se dejan la piel cada día en el empeño de presentarlos de una vez, pero chico, es que no hay manera. Cuando no son las Navidades, son unas elecciones autonómicas, y cuando no son las elecciones autonómicas, es el precio del petróleo.

Sí, sí, antes de que finalice ¿qué año? Esto lo dijo el cumplidor presidente allá por el mes de octubre, cinco meses han pasado. Por supuesto, incumplió el compromiso. Como el año pasado y como el año anterior al pasado. Se busca una ventana, a ver dónde están los ventaneros. Anteayer aún decía la portavoz del gobierno, ministra Saiz, que sí que sí, que antes de que terminara marzo.

Sí, sí, antes de que finalice ¿qué año?

Pero ayer compareció el presidente, se dejó preguntar un par de cosas, aleluya, y alejó de nuevo los Presupuestos -que siga la broma- porque ahora la camiseta que hay que sudar es la de la guerra.

Estamos ahora mismo. Haber hecho el trabajo cuando tocaba, que era en septiembre. Una legislatura entera hurtando al Parlamento su derecho a debatir y enmendar los Presupuestos, y el incumplidor ni se despeina. Ni se despeina él ni le hace el menor reproche la presidenta del Parlamento ninguneado, qué idea tendrá de su papel institucional la señora Armengol.

Una legislatura entera hurtando al Parlamento su derecho a debatir y enmendar los Presupuestos

Hay una crisis por los precios del petróleo causada por la guerra en Irán y el bloqueo en Ormuz, es un hecho. Pero el mismo presidente que censuró en otro tiempo a quienes ejercían de agoreros, de profetas del apocalipsis, de asustaviejas, se recrea ahora agravando el tono, oscureciendo el horizonte y advirtiendo a sus gobernados de lo enorme que es el nubarrón que nos sobrevuela.

¿Qué va a tener o qué ya tiene? La idea no tiene mucho misterio: cuanto más duro sea el impacto en los gobernados, más celebrarán estos que el gobierno salga en su ayuda para amortiguarles el impacto. Es decir, haga lo que le corresponde. El Gobierno está convencido -encuestas en la mano- de que sus gobernados valoraron positivamente su gestión de crisis anteriores, el escudo social de la pandemia, las ayudas por la subida del gas y la electricidad cuando la invasión de Ucrania.

Si en situaciones de crisis el pueblo ve con mejores ojos al Gobierno, recordémosle que la crisis no solo es grave, sino que va a serlo aún más. De las más graves de estos ocho años. El mismo presidente que promete urgencia para proteger a los sectores más afectados pide paciencia porque la prensa no para de preguntarle cuáles van a ser las medidas.

Qué medidas son esas que el gobierno tiene tan maduras tan maduras que aún andan los ministros de Sumar predicando que hay que meter ahí medidas sobre alquileres mientras los ministros del PSOE les recuerdan las reglas básicas de la aritmética, o sea, que si metes alquileres en lugar de sumar apoyos los restas y la derecha te tumba la convalidación del decreto. La mayoría de este Parlamento (sin Presupuestos) es de derechas.

La mayoría de este Parlamento (sin Presupuestos) es de derechas

Y la mayoría de la sociedad votante también, aunque Tezanos, que hoy celebra su santo, San José (Félix), padre fundador del club de fans del presidente, se resista a aceptarlo, con la varita de ilusionista quemándole la mano y así arda su barómetro en el fuego del descrédito demoscópico.