Marta García Aller: "Pedro Sánchez salió ayer a regañarnos"
Marta García Aller analiza la rueda de prensa de este lunes del presidente del Gobierno, en la que no admitió ningún error propio que condujera al escándalo de corrupción de Cerdán, Koldo y Ábalos.
El presidente salió ayer a regañarnos. Regañó a la oposición, por ser la peor de la historia, a los españoles (porque como convoque elecciones tiene pinta que vamos a votar mal) y a los periodistas (por publicar tantos bulos que cómo iba él a saber que justo lo de Santos Cerdán era cierto). Cabría preguntarle cómo sabe que lo demás son bulos. Porque hasta que no se da de bruces con el informe de la UCO negaba la corrupción, como el señor del meme que niega la contaminación. ¿Dónde está que yo la vea?
Sánchez sigue insistiendo que el PSOE reacciona rápido a la corrupción. E insiste en ello el día que echan a Ábalos del partido, catorce meses después del escándalo.
Nos regaña Sánchez también por no apreciar lo diligente que es su lucha contra la corrupción "de unos pocos", dice, obviando que es él el que los ha elegido a todos. Nos regaña por sospechar de la integridad de unas administraciones públicas "más limpias de la historia democrática de nuestro país".
Durante siete años, Cerdán ha puesto y quitado gente en ministerios que según la UCO podían estar en el ajo. Pero Sánchez dice que ya no hay nada más que ver aquí. Circulen. Con el mismo aplomo que decía que Cerdán era inocente, dice ahora asegura que es el único culpable. Cerdán, Koldo y Ábalos.
Y quiere recuperar la confianza de los españoles, pero sin hacerse responsable de ninguno de sus errores. Porque anda que no dijo veces 'yo' ayer el presidente en su comparecencia, pues ninguna fue para hacerse responsable. Ni siquiera de haber ratificado a Santos Cerdán. Que bastaba con haber leído un poco la prensa para saber que la regeneración por ahí no era.
El presidente que tiene a sus dos secretarios de Organización acusados de formar una "organización criminal" sale a darnos lecciones de regeneración y presumir de sus siete años de gobierno, insistiendo en que es el mejor de la historia. Ni adelanto electoral, ni cuestión de confianza, ni congreso extraordinario, ni asunción de responsabilidades.
¿Moraleja?
Quiere convencernos de que está regenerando, pero escurre hasta su responsabilidad in vigilando.