LA PRIMERA DE LA MAÑANA

Marta García Aller: "Moldavia elige otro trocito del futuro de Europa"

Marta García Aller resalta la importancia de las elecciones generales del país de Europa del este, en las que la disputa del poder la protagonizan europeístas contra prorrusos, bajo la amenaza de la interferencia de Putin

Marta García Aller

Madrid |

Cómo estará el mundo, cómo andará Europa, para que sean cruciales las elecciones de este domingo en Moldavia. Ya sé que es el día de andar atentos a la intervención de Netanyahu en la ONU, o a los nuevos aranceles de Trump, pero ojo con las elecciones de Moldavia este domingo.

Es un país pequeño que cuesta ubicar entre Ucrania y Rumanía. Y si preguntas su capital no todos sabrán que es… Chisinau. Pero de esta pequeña ex república soviética de dos millones y medio de habitantes es estratégica para el futuro de Europa. En las elecciones del domingo veremos si cae o no bajo la influencia rusa, como ya le pasó a Georgia y Bielorrusia. Zelenski, en la ONU, sí que se acordó de su pequeño vecino. Y advirtió: "Europa no puede permitirse perder también a Moldavia".

Los moldavos comparten frontera con la UE. Es un bastión estratégico del Kremlin y también para la OTAN. Y el afán expansionista de Putin no siempre conlleva una invasión. Prefiere los gobiernos títeres, resultones y baratos. En Moldavia ya lo intentó en las pasadas elecciones. Fracasó por poco.

La presidenta moldava, Mary Sandu, es europeísta y prooccidental. Y salió reelegida pese a la sospecha de interferencias rusas, incluido un plan masivo de soborno de 15 millones de dólares a 130.000 moldavos (el 10% del electorado) por parte de un agente prorruso. Y ciberataques, claro.

Y hay que sumarle las campañas de desinformación rusa, que estos días incluyen bulos para confundir a los moldavos que anuncian que Europa planea invadir Moldavia desde Rumanía. Y la agitación no se queda en la red. Según las autoridades de Chisinau, la inteligencia rusa está entrenando a ciudadanos moldavos en Serbia en tácticas de protesta.

El domingo veremos si gana el centroderecha europeísta, o una alianza de partidos de izquierda prorrusos que comprometería la independencia de Moldavia y podría convertirlo en enclave para ataques híbridos a la UE. Un pequeño gigante estratégico que este domingo elige, más que un parlamento, una identidad. Y otro trocito del futuro de Europa.

¿Moraleja?

El plan de Putin sigue su curso,

mientras en la ONU siguen los discursos