Marta García Aller: "Macron va deprisa hacia ninguna parte"
Marta García Aller analiza el caos político desatado en Francia tras la dimisión del primer ministro y su rápida sustitución por Sébastien Lecornu, en una situación inestable con ciertos paralelismos con España.
Se puede ir muy deprisa hacia ninguna parte, mira Macron. Mira Francia. Van por el tercer primer ministro en un año y la prima de riesgo, ¿te acuerdas de la prima de riesgo?, la francesa es la peor de la eurozona. Por detrás de Italia. A ver dónde metemos una ‘F’ en Pigs.
El penúltimo primer ministro, Bayrou, en su despedida, dijo que "se está gestando un caos total para Francia". Los mercados ya han dado un aviso. Las encuestas que ponen a Le Pen en cabeza dan otro. Ningún país europeo debe tanto como Francia. A la deuda francesa hay que sumarle la urgencia presupuestaria. No está mal como legado para un ex banquero y ex inspector de finanzas. Macron ese tecnócrata que venía a enseñarles a todos cómo hacer política.
Sébastien Lecornu, nuevo primer ministro, ¿el cuarto?, era el ministro de Defensa y no es muy europeísta. Cada paso que da Macron, echa más votantes en brazos de Le Pen. Llegó al poder diciendo que la división entre derecha e izquierda ya no valía, y en su mandato ha progresado como nunca la extrema derecha en Francia. Presentarse como la última línea de defensa contra la extrema derecha, esa narrativa de “nosotros contra ellos”, a quien refuerza es a Le Pen. A qué me recordará esto.
Podría tomar nota Sánchez a quien desde que llegó a Moncloa siempre ha preocupado mucho su legado. El nosotros contra ellos refuerza más al extremo. ¿Acaso no tiene Macron responsabilidad en que Le Pen haya crecido más que nunca en su mandato? Pues claro. Cuidado con seguir agitando esa polarización en momentos de desgobierno y decepción porque queda claro a quién favorece. Mira Vox creciendo.
La economía española va mejor que la francesa, es verdad. Pero compartimos la sensación de ingobernabilidad, de no poder sacar leyes ni Presupuestos adelante. Y aquí el cúmulo de escándalos que rodean al Gobierno y desfilan en los juzgados desprestigian las instituciones. Sánchez llegó hace 7 años prometiendo regenerar la política. Macron hace 8 prometiendo un cambio radical. Qué mal envejecen algunas promesas.
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