Marta García Aller habla del caso Julio Iglesias: "Cada vez que se cae un mito nos pone en el espejo"
La periodista de Más de uno ha analizado las graves acusaciones que pesan contra el cantante de fama internacional que señalan un abuso sistematizado de mujeres pobres, guapas y vulnerables.
Habrá que hablar de Julio Iglesias, ¿no? Nuestro cantante más universal, el mito de la seducción y del éxito, de la riqueza y la fama, el meme, el latin lover. El que se vanagloriaba de haberse acostado con 3.000 mujeres. La duda ahora es de cuántas tenía realmente su consentimiento. Julio Iglesias está siendo investigado en la Audiencia Nacional tras las acusaciones de agresión sexual a varias trabajadoras. Eldiario.es destapaba el caso esta semana.
La investigación judicial acaba de empezar. Así que un poquito de prudencia a quienes ya lo quieren meter en el calabozo de la historia. Prudencia también a sus defensores a ultranza. Esos que ponen la mano en el fuego por el que tan suelta la tenía.
Las acusaciones son muy graves. Van más allá de dos casos aislados a las empleadas que lo denuncian. Apuntan a un modus operandi en el que se reclutaban para la mansión mujeres siempre jóvenes, solteras y a ser posible pobres y sin formación. Cuanto más guapas (y vulnerables), mejor. Y en un ambiente de terror. Cuentan que les controlaba el móvil y les quitaba la llave para que no pudieran salir de la villa.
El caso Julio Iglesias nos pone en el espejo. Está sirviendo para comprobar qué hemos aprendido en lo que va de siglo y qué no. Hemos aprendido que ver a un hombre en televisión dar besos no consentidos a mujeres, en directo, como estilaba Julio mientras España le aplaudía, no es galantería ni seducción. Es un asco. Y a menudo un delito. Algo hemos aprendido.
Lo que no terminamos de aprender, a juzgar por muchas críticas a las víctimas, es a desterrar el sambenito del por qué no denunciaron antes, ignorando cuánto pesa la vergüenza, la falta de apoyo y el miedo al agresor… ¿De verdad cuesta tanto entender que si eres una mujer pobre, sola y sin estudios, y a menudo migrante, te dé miedo meterte en un proceso judicial contra alguien tan rico, poderoso y admirado? Este sí que es un mito que tiene que caer.
¿Moraleja?
Cada vez que se cae un mito
nos pone en el espejo un poquito