Crónicas de Pueblo, Capítulo 1: Puebla de la Sierra
El director del tramo magazine de Más de uno, Carlos Alsina, recorre distintas pequeñas localidades del territorio español, y descubre su historia, su cultura y las diferentes curiosidades que dan alma a cada rincón de dicho enclave.
Madrid |
Puebla de la Sierra es el primer destino de 'Crónicas de Pueblo', la nueva sección de Carlos Alsina en Más de uno, con la que el periodista se propone recorrer pequeños municipios y conocer a las personas que los habitan. En esta primera entrega, la radio se instala en un pueblo de apenas 105 habitantes donde, pese a las dificultades asociadas a vivir en un entorno rural, también hay historias de arraigo, nuevos vecinos y motivos para quedarse.
El municipio, situado en la Sierra del Rincón, forma parte de la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón, de la Red Natura 2000 y de una reserva de caza. Su arquitectura tradicional, en la que predominan la piedra y las construcciones características de la zona, se ha conservado gracias también a unas normas urbanísticas que los anteriores responsables municipales impulsaron para proteger la imagen del pueblo.
Un pueblo de 105 habitantes que vuelve a escuchar el llanto de los bebés
Uno de los datos que más sorprende a Carlos Alsina durante su conversación con el alcalde es que Puebla de la Sierra ha pasado de ocho años sin nacimientos a tener de repente cinco nuevos bebés vinculados al municipio. Dos ya han nacido y hay otros tres en camino.
El alcalde explica que el Ayuntamiento dispone de una ordenanza de ayuda a la natalidad para echar una mano a las familias durante los primeros años. Para un pueblo de poco más de un centenar de habitantes, la llegada de cinco niños supone un incremento significativo de población y una razón para mirar al futuro con optimismo.
El propio alcalde conoce de cerca las dificultades y las oportunidades de vivir allí. Nació en San Esteban del Valle, en Ávila, un municipio de unos 700 u 800 habitantes, pero su relación con Puebla de la Sierra llegó a través de su mujer. Durante años acudió al pueblo los fines de semana y en vacaciones hasta que, hace tres años, decidió presentarse a la alcaldía. Para hacerlo, se jubiló un año antes de lo previsto y se instaló allí para trabajar por el municipio y sus vecinos.
"Aquí hay que planchar huevos y freír camisas"
La conversación desmonta rápidamente la idea de que ser alcalde de un pueblo pequeño sea un trabajo sencillo. El regidor explica que tener pocos habitantes también significa disponer de menos recursos y que, en la práctica, hay que ocuparse de casi cualquier problema que surja.
"Hay que planchar huevos y freír camisas", resume para explicar que puede recibir una llamada a cualquier hora por un problema con la televisión, los contenedores de basura o para ayudar a un vecino a llegar al hospital.
La cercanía entre los habitantes es precisamente una de las grandes particularidades de Puebla de la Sierra. El alcalde relata que la semana anterior tuvo que acompañar a un vecino al hospital y permanecer allí hasta las cinco de la mañana. Pero esa misma red de apoyo se extiende también a las familias: cuando su hija se quedó sin trabajo y tuvo que regresar a Madrid, consiguió que volviera a la sierra después de que quedara libre una plaza en la Posada de Puebla.
Y esa cercanía tiene una consecuencia que el alcalde destaca: aunque vivir lejos de la ciudad puede complicar determinadas situaciones, en el pueblo "te cuida todo el mundo".
Santos llegó para conocer el pueblo y acabó quedándose
Otra de las historias de 'Crónicas de Pueblo' es la de Santos, que nació en Bienvenida, Badajoz, y llegó a Puebla de la Sierra siguiendo a su marido, madrileño, que quería tener un pueblo.
La pareja conoció Puebla durante la pandemia, después de que una clienta del marido, que trabaja como peluquero, les hablara del municipio. Aquella primera visita terminó convirtiéndose en un proyecto de vida. Durante un año acudieron cada fin de semana mientras buscaban una vivienda hasta que unos vecinos, Pedro y Consuelo, supieron que estaban buscando casa y decidieron alquilarles una.
Han pasado cinco años desde entonces. Santos ya trabaja en el pueblo, donde se ha ocupado de la limpieza de distintos organismos y espacios municipales. Su marido, en cambio, mantiene su trabajo como peluquero en Madrid y se desplaza entre la capital y Puebla de la Sierra. La pareja sigue buscando posibilidades para poder ganarse la vida allí.
Filomena eligió quedarse cuando sus amigas se fueron a Madrid
Carlos Alsina también conversa con Filomena, nacida en Puebla de la Sierra y vecina del municipio durante toda su vida. Ella tuvo la oportunidad de marcharse, como hicieron muchas de sus amigas, pero decidió quedarse.
"Como mis amigas que se fueron todos a Madrid. Pero yo me quedé aquí", explica. Cuando Alsina le pregunta por qué, Filomena recuerda que sus padres estaban allí y que no quiso marcharse. Después llegó el amor y terminó construyendo allí su vida.
Su testimonio sirve además para recuperar cómo era Puebla de la Sierra décadas atrás. Filomena recuerda que durante una época el pueblo no tenía televisión y que la primera antena la llevó su marido. Los vecinos acudían entonces a su casa para ver las telenovelas, en una época en la que tampoco tenían radio.
La llegada de la televisión se convirtió en todo un acontecimiento. Filomena recuerda incluso cómo, cuando murió Franco, un vecino llamado Paco acudió a avisar a los demás para que fueran a verlo en televisión.
Un pueblo con dificultades, pero también con razones para quedarse
Las historias que recoge Carlos Alsina muestran las dos caras de la vida rural: las dificultades para acceder a determinados servicios, las distancias y la falta de recursos conviven con una relación mucho más estrecha entre vecinos y con un entorno natural privilegiado.
En Puebla de la Sierra, además, existe una preocupación por la despoblación, la gestión de los montes y la burocracia que dificulta determinadas iniciativas en el medio rural. Pero quienes han elegido quedarse o trasladarse allí encuentran también una forma de vida que, para ellos, compensa las dificultades.
'Crónicas de Pueblo' comienza así su recorrido en Puebla de la Sierra poniendo nombre y rostro a quienes mantienen vivo el pueblo: el alcalde que dejó su jubilación para ponerse al frente del municipio, Santos, que llegó desde Badajoz y decidió quedarse, y Filomena, que pudo marcharse a Madrid pero prefirió permanecer toda su vida en el lugar donde nació.