Los rituales de la noche de San Juan: el fuego y las plantas protagonistas de la noche más mágica del verano
Del 23 al 24 de junio se celebra una de las noches más esperadas del año: la noche de San Juan. En España se producen cientos de rituales relacionados con el fuego y las plantas.
Entrado el mes de junio, el calor se apodera de la península. Las altas temperaturas ya se han dejado notar en muchas zonas de España, lo que invita a pensar que el verano ya ha llegado. Y aunque las altas cifras llevan varias semanas instaladas en los termómetros, lo cierto es que esta época tan ansiada para algunos acaba de entrar
Lo hizo este pasado domingo 21 de junio a partir de las 09:24, dando entrada a un verano que será especialmente largo. Concretamente serán 93 días y 15 horas, por lo que el calor puede llegar a ser pesado. Sin embargo, el inicio del verano también es sinónimo de disfrutar de una de las noches más especiales. Pero es que el verano llega muy poquitos días antes de la noche más mágica del año: la noche de San Juan.
Sobre todo ello ha hablado Rafael Quintía, economista e historiador antropólogo en La Rosa de los Vientos. El experto detalla que este ritual que se realiza cada noche del 23 al 24 de junio tiene no solo un carácter astronómico, sino que también tiene que ver con los frutos de la tierra y lo vegetal.
Los tres elementos más importantes de la noche de San Juan
El solsticio de verano arranca el 21 de junio de cada año. Sin embargo, la noche más importante se ha cristianizado y se celebra el 24. Una noche llena de rituales que se produce del 23 al 24 de junio y que congrega a miles de personas anualmente. Y dentro de este día tan señalado aparecen tres elementos protagonistas que hacen de este día algo mágico.
Tal y como señala el antropólogo, por un lado aparece el fuego, muy extendido con las hogueras en todo el territorio de la península ibérica, pero también el agua y el mundo vegetal, las plantas, que aparecen en ritos protectores, purificadores, lustrales y en otras prácticas más vinculadas a esa protección frente a esos espíritus o entidades.
Las flores, un elemento muy destacado
Aunque el fuego parece ser el elemento más reconocible en esta fecha, también lo son las flores, muy empleadas durante los rituales de San Juan. Así lo explica la segunda invitada de La rosa de los vientos, Pili Silva, destacando que se trata de algo fundamental no solo en relación a los ritos o a la simbología, sino también al aspecto comunitario.
"Las mujeres y los niños vamos a recoger las hierbas para ponerlas a macerar en agua y que comience el rito de la noche de San Juan". Además, este proceso implica no solo el propio día de San Juan, sino que conlleva una preparación que se extiende al día anterior.
"Vamos a recoger las plantas para ponerlas en agua y dejarlas toda la noche, algo que le llamamos al sereno, para que el rocío de la noche penetre en estas plantas y a la mañana siguiente de la noche de San Juan, poder hacer el rito de lavado de cara, de lavado de rostro, de lavado incluso del cuerpo y así protegernos y purificarnos para iniciar este nuevo ciclo", explica la experta.
Por otro lado, estas plantas históricamente han estado relacionadas con propiedades curativas y medicinales, algo que estaba estrechamente ligado con el conocimiento que tenían las brujas del mundo vegetal y el mundo de las flores. "Las plantas que se recogen son plantas con unas propiedades medicinales conocidas. Sí que es verdad que eran conocidas por las brujas, las meigas, las curanderas, pero en este caso también era conocido por toda la comunidad. Son plantas que están en el territorio, en el paisaje y son reconocidas", detalla Pili Silva.
El agua del rocío, imprescindible en este ritual
Además de las plantas y el fuego, el agua es el tercero de los elementos por excelencia. Y es que el agua del rocío está asociado con propiedades mágicas, algo que también marca el ritual. Según comenta Rafael Quintía, el agua en la noche de San Juan adquiere un carácter fronterizo.
"El agua es el elemento por excelencia de la purificación y de la transformación. Se considera incluso las masas de agua como vías de acceso a otras realidades. El rocío es un agua que realmente no sale de la tierra, pero tampoco es como la lluvia que cae del cielo, sino que se genera en el propio ambiente. Esa acción de ese rocío que se genera en la noche de San Juan sobre las hierbas, con la acción de la luna, con la potencia del sol que llega a su máximo, convierte esas plantas en purificadoras, mágicas".
Asimismo, se cree que este agua tiene propiedades curanderas: "Además, esa agua del rocío se utilizaba para otras prácticas, como por ejemplo para curar dolencias de la piel, revolcarse en la mañana de San Juan por la hierba mojada del rocío, correr por los prados mojados por el rocío para la sarna y para otras dolencias de la piel".
El fuego, las cenizas y los animales
El gran elemento representativo de esta noche es el fuego. Pero más allá de él, aparecen las cenizas, que guardan una especial relación con el ritual. Y es que las cenizas que aparecen en esta noche son empleadas sobre los animales. Según cuenta el experto, en las grandes hogueras, las personas suelen saltar sobre el fuego, algo que no pueden hacer los animales.
Por ello, se recogen estas cenizas para que al día siguiente sean estos animales los que aparezcan en el ritual y queden purificados: "Los animales domésticos, tan importantes para la economía local, no los puedes hacer saltar por encima del fuego. Tú no puedes coger una vaca y hacerla saltar por encima de una hoguera porque se asusta. Entonces, al día siguiente, sobre esas cenizas de ese fuego mágico de San Juan, se hacen pasar a los animales, las vacas, los animales domésticos, precisamente para proteger y purificar a esos animales", concluye.